Aunque no es lo más común, aún hay ordenadores que utilizan un sistema operativo de 32 bits. Y esto, a día de hoy, solo supone problemas de seguridad, rendimiento y estabilidad. Desde 2003, prácticamente todos los procesadores que se fabricaban nuevos ya eran compatibles con la arquitectura de 64 bits, aunque no ha sido hasta Windows 7 cuando se ha empezado a estandarizar los sistemas x86_64. A día de hoy, con Windows 10, aún existen dos versiones, una de 32 bits y una de 64 bits. Sin embargo, esto va a cambiar muy pronto.