
Linux arrastra fama de ser el sistema más seguro que Windows, y buena parte de esa reputación se atribuye a su reducida cuota de mercado. Esa explicación, sin embargo, se queda corta: el motivo real tiene que ver con cómo gestiona los permisos y los paquetes, algo que no sustituye a un antivirus, sino que lo complementa, como demuestran el ataque al repositorio AUR y una prueba práctica con ClamAV que os contamos a continuación.




































