The Document Foundation lanzó hace unos días LibreOffice 26.8 incluyendo una mejora centrada en la interoperabilidad de archivos ofimáticos. La nueva versión, como os contamos en su momento, conserva la estructura de varios tipos de gráficos de Microsoft Office, como los de caja o cascada, que antes se perdían al guardar un documento desde la suite libre. Aun así, la organización insiste en que las extensiones propietarias de Redmond siguen siendo el obstáculo principal para lograr una compatibilidad completa entre ambas suites.
La actualización resuelve un problema habitual al compartir documentos entre suites ofimáticas distintas. Hasta ahora, si abríais un archivo de Word o Excel con gráficos complejos en LibreOffice y volvíais a guardarlo, la información de esos gráficos podía perderse de forma irreversible para quien luego lo abriera en Microsoft Office. Con la versión 26.8 eso cambia: el archivo original queda protegido, aunque no siempre sea posible editar esos elementos visualmente dentro de la suite libre.
Gráficos de caja y cascada que ya no se borran al guardar
La mejora afecta a una lista concreta de visualizaciones que Microsoft introdujo en sus formatos y que LibreOffice no interpretaba correctamente. La suite detecta ahora gráficos de caja y bigotes (box-and-whisker), Pareto, embudo (funnel), radial, mapa de árbol (treemap) y cascada (waterfall). Se trata de visualizaciones habituales en informes de análisis de datos y control de calidad, de modo que su pérdida podía complicar el trabajo entre equipos que combinan distintas suites ofimáticas.
LibreOffice 26.8 no ha ganado la capacidad de editar estos gráficos de forma nativa, pero sí ha aprendido a no destruirlos. Al encontrarse con uno de estos elementos, el programa muestra una advertencia indicando que no puede representarlo o editarlo correctamente, y sin embargo mantiene intacta la definición subyacente del gráfico. Cuando el documento se guarda de nuevo, esa definición vuelve a escribirse en el archivo. Así, si enviáis ese documento a alguien que trabaje con Microsoft Office, el gráfico aparecerá editable sin la pérdida de datos que ocurría en versiones anteriores.
El espacio de nombres chartex, en el centro de la crítica
The Document Foundation (TDF) apunta directamente al origen del problema: las extensiones propietarias de Microsoft. Según la organización, estos tipos de gráficos llegaron a través del espacio de nombres chartex, introducido a partir de Office 2016. La cuestión de fondo es que chartex no forma parte del estándar internacional OOXML (ISO/IEC 29500), aunque Microsoft sí lo documenta públicamente. Eso implica que la compañía añade funciones fuera de las especificaciones estandarizadas, lo que obliga a las suites competidoras, LibreOffice entre ellas, a implementar esas características por su cuenta o recurrir a la ingeniería inversa para no romper la compatibilidad.
Este patrón no es un caso aislado: la fundación ya había cuestionado antes otros formatos propietarios de Microsoft Office, y un desarrollador de LibreOffice se pronunció en el mismo sentido sobre OOXML en otras ocasiones. TDF sostiene que cuando una función se documenta pero no se somete al proceso de estandarización internacional, las suites competidoras solo pueden replicarla por ingeniería inversa, con el riesgo de quedarse siempre un paso por detrás de los cambios que introduce el fabricante original. Para la fundación, esa dependencia condiciona la elección de herramienta ofimática incluso de quienes prefieren un editor distinto al de Microsoft.
Los gráficos regionales todavía pueden perder datos
No todo queda resuelto en esta versión. Los gráficos de mapas regionales siguen presentando riesgo de pérdida de información. LibreOffice 26.8 puede importar y exportar el gráfico en sí, pero parte de los datos geográficos asociados podría desaparecer durante el proceso de conversión, algo a tener en cuenta si trabajáis con información demográfica o territorial compleja.
The Document Foundation ha criticado también, en otras publicaciones recientes, el enfoque de interfaz única que aplica Microsoft Office, al considerar que no se adapta bien a las necesidades de todos los perfiles de usuario. Frente a ello, LibreOffice 26.8 implementa el formato OpenDocument (ODF) 1.4, que se apoya por completo en estándares abiertos. La fundación contrapone esta filosofía a las extensiones propietarias de OOXML y defiende que solo un formato abierto garantiza que los documentos sigan siendo accesibles a largo plazo, sin depender de las decisiones de un único fabricante.
