El sector del software centrado en la ofimática cada vez está más extendido, tanto para usuarios finales como para empresas. De ahí que las soluciones y programas que podemos encontrar cada vez sean más avanzados a la vez que completos.
Dos de los máximos exponentes que nos vamos a encontrar aquí, son Microsoft con su Office y The Document Foundation con su proyecto LibreOffice. De hecho, en estas mismas líneas nos vamos a centrar en las últimas declaraciones oficiales realizadas por la segunda alternativa, que lidera el proyecto de código abierto más conocido en el mundo de la ofimática.
Cuando hablamos de la mencionada LibreOffice, en realidad nos referimos a una suite de productividad que se considera como la máxima competidora de Microsoft Office, pero gratuita. De ahí que cada cierto tiempo centra parte de sus esfuerzos en apoyar su proyecto gratuito y de código abierto, en contra de los estándares comerciales de Microsoft.
Os contamos todo esto porque, tal y como acaban de hacer oficial, de nuevo, consideran que los formatos XML de Microsoft están causando estragos en los proyectos de migración tecnológica. Tal y como nos cuentan, desde LibreOffice afirman que el formato XML del gigante tecnológico hace que muchos archivos sean ilegibles e inutilizables en determinados programas.
Al mismo tiempo, aseguran que los usuarios necesitan formatos como su ODF, que son abiertos y no están gestionados por un único proveedor. Debemos saber que The Document Foundation, responsable de la suite LibreOffice que os mencionamos, afirma que los formatos de archivo de Office crean una dependencia innecesaria. Al mismo tiempo, dificultan que los usuarios y trabajadores cambien de solución software si lo requieren o necesitan.
Problemas de los DOCX y XLSX de MS Office
Desde una nueva publicación realizada en su blog oficial, critican específicamente los formatos basados en XML, tales como los populares DOCX y XLSX que llegaron en el pasado año 2007 como sucesores de DOC y XLS, que, por cierto, eran más abiertos. En este caso concreto, la fundación argumenta que estos tipos actúan como formatos propietarios. Esto se debe a que los archivos abiertos por otros programas, como LibreOffice, no se comportan igual y pueden presentar problemas en la visualización de su contenido.
A su vez, The Document Foundation afirma que, si bien Microsoft evita acusaciones de dependencia al permitir que otros programas accedan a los documentos XML, su funcionalidad puede verse muy reducida. Las fuentes, viñetas, encabezados, tablas y otros contenidos, podrían cambiar según las aplicaciones utilizadas. Todo ello se traduce en documentos inaccesibles o erróneos para millones de usuarios en todo el mundo.
Como apunta el autor de la entrada del blog, el problema hace que cualquier trabajo fuera del ecosistema de Microsoft parezca extraño, poco fiable y menos profesional. Esto es algo que afecta de manera sustancial a las empresas y a los usuarios finales que hacen uso constante de este tipo de ficheros ofimáticos. Buena parte de los usuarios aquí buscan la mayor compatibilidad posible, y los XML de Microsoft cada vez son un escollo más grande.
No solo eso, desde el punto de vista de los responsables de LibreOffice, la evolución de estos formatos limitados podría generar problemas en el futuro. Y es que con el tiempo muchos documentos generados, por ejemplo, con las versiones recientes de Word, podrían volverse ilegibles en una o dos décadas. Como os podéis imaginar, todo ello representa un grave problema de cumplimiento normativo.
Por el contrario, los ODF son de libre implementación y están gestionados por organismos independientes de cualquier empresa, por lo que son completamente abiertos. Esto no se trata de estar en contra de Microsoft ni a favor de LibreOffice. Más bien se trata de dar a las empresas y a los usuarios la opción y la libertad de usar el software que prefieran sin obstáculos ni barreras innecesarias, como sucede ahora.
