
La seguridad a la hora de usar cualquier programa es vital. Especialmente cuando se trata de un programa tan crítico como puede ser el navegador. Es inaceptable (aunque inevitable) que estos programas tengan graves fallos de seguridad que pongan en peligro nuestra seguridad. Pero mucho peor es que estos fallos se descubran antes por piratas informáticos que por compañías, como Google, y estos los estén aprovechando durante un tiempo antes de ser solucionados. Y esto es lo que le ha vuelto a pasar, por novena vez en lo que va de 2021, a Google Chrome.
















































