Un fallo del disco duro, un ataque de ransomware o un simple error humano pueden borrar en segundos años de fotos, documentos y proyectos de trabajo. Frente a este riesgo, muchos usuarios instalan programas de terceros para hacer copias de seguridad sin saber que Windows integra desde hace años sus propias herramientas de backup, gratuitas y ya instaladas en el equipo.
Instalar software externo para esta tarea añade procesos en segundo plano y, en muchos casos, costes de suscripción para funciones que el sistema ya ofrece gratis. El Historial de archivos, la copia de seguridad en la nube con OneDrive y la creación de imágenes completas del sistema son las tres herramientas nativas que cubren la mayoría de los escenarios de pérdida de datos. Os explicamos en qué consiste cada una y cómo configurarlas, incluyendo qué cambia entre Windows 10 y Windows 11.
Requisitos previos y herramientas de Windows
Antes de empezar, necesitamos un disco duro externo, una unidad de red o espacio en la nube, además de una cuenta de Microsoft si vamos a usar OneDrive. Windows reúne tres herramientas para hacer copias de seguridad: el Historial de archivos, la Copia de seguridad de Windows vinculada a OneDrive y la utilidad heredada de Windows 7, presente aún en el Panel de Control.
El Historial de archivos hace copias incrementales de las carpetas personales (Escritorio, Documentos, Imágenes, Música, Vídeos y Favoritos) y guarda varias versiones de cada archivo, de modo que podéis recuperar una versión concreta si algo se corrompe o se sobrescribe por error. La utilidad heredada de Windows 7 crea, en cambio, una imagen completa del sistema: la necesitaréis cuando falle el propio disco o la instalación de Windows, no un documento suelto.
Por qué elegir el backup nativo y no un programa externo
Usar las herramientas integradas de Windows evita instalar aplicaciones adicionales, lo que reduce la carga sobre los recursos del equipo y limita la superficie expuesta a vulnerabilidades que a veces introducen programas de terceros poco mantenidos. Al no depender de un tercero, tampoco tenemos que preocuparnos de que el fabricante del software deje de dar soporte o cierre el servicio.
Al estar desarrolladas por el propio fabricante del sistema operativo, estas funciones mantienen compatibilidad total con las actualizaciones de Windows y no sufren los problemas de encaje que aparecen cuando el sistema recibe una actualización mayor y el software externo todavía no se ha adaptado. Tampoco exigen licencia de pago, así que para el uso doméstico ofrecen un equilibrio razonable entre funcionalidad, seguridad y coste cero.
Configurar el Historial de archivos de Windows
El historial de archivos es la opción más indicada para proteger documentos frente a borrados accidentales o corrupción de datos. Para activarlo, conectamos primero el disco duro externo al ordenador. En Windows 10 todavía podemos gestionarlo desde la Configuración: abrimos Actualización y seguridad, entramos en Copia de seguridad y pulsamos Agregar una unidad para que el sistema empiece a copiar de forma automática las carpetas predeterminadas.
En Windows 11, sin embargo, Microsoft retiró esta opción de la app de Configuración, donde el apartado Cuentas > Copia de seguridad de Windows solo gestiona la sincronización con OneDrive. Para activar el Historial de archivos en Windows 11 tenéis que recurrir al Panel de Control clásico: escribimos «Panel de Control» en el buscador de Inicio, entramos en Sistema y seguridad y seleccionamos Historial de archivos. Desde ahí elegimos la unidad externa, pulsamos Activar y ajustamos en Configuración avanzada la frecuencia de copia.
Sincronizar archivos con la copia de seguridad de OneDrive
Quienes prefieran tener sus archivos accesibles desde cualquier dispositivo y protegidos también frente al robo o la pérdida física del ordenador, pueden recurrir a la integración de OneDrive en Windows. Esta opción sincroniza las carpetas principales del perfil con la nube de Microsoft de forma automática, sin que tengáis que conectar ningún disco externo.
Para configurarla en Windows 11, abrimos la Configuración, entramos en Cuentas y seleccionamos Copia de seguridad de Windows. Dentro de ese apartado, Administrar copias de seguridad de OneDrive permite activar el interruptor de cada carpeta principal que queramos subir a la cuenta. En Windows 10 encontramos una función equivalente bajo el nombre de Copia de seguridad de carpetas de OneDrive, accesible desde el icono de la nube en la bandeja del sistema. El espacio disponible depende del plan de Microsoft 365 o del almacenamiento gratuito de la cuenta.
Crear una imagen completa del sistema
Si el objetivo no es solo salvar archivos sino poder arrancar el ordenador tras un fallo crítico del disco, necesitamos la imagen del sistema. Esta herramienta clona por completo la configuración, los programas y los archivos de la unidad principal en un único conjunto de copias.
Esta función todavía se gestiona desde el Panel de Control clásico, tanto en Windows 10 como en Windows 11: pulsamos la tecla Windows, escribimos Panel de Control y accedemos a él. Dentro de Sistema y seguridad, encontramos Copia de seguridad y restauración (Windows 7); en el menú lateral seleccionamos Crear una imagen de sistema y seguimos el asistente para guardarla en el disco externo. Os recomendamos generar una imagen nueva tras instalar actualizaciones importantes, ya que una imagen antigua solo devolverá el ordenador al estado en que se creó.
Restaurar un archivo o carpeta desde el Historial de archivos
Recuperar un documento concreto es tan sencillo como abrir la carpeta donde se encontraba originalmente y pulsar el botón derecho para buscar la opción Restaurar versiones anteriores, disponible tanto en Windows 10 como en Windows 11 una vez que el Historial de archivos está activo. También podéis acceder desde el Panel de Control: dentro del Historial de archivos, pulsamos Restaurar archivos personales.
Ese acceso abre una ventana con miniaturas de las distintas copias guardadas, organizadas por fecha, sobre las que podemos desplazarnos con las flechas para elegir la versión que buscamos. Al localizar el archivo o la carpeta, pulsamos el botón verde central para restaurarlo, y Windows preguntará si queremos reemplazar el archivo actual, conservar ambos con nombres distintos o cancelar la operación. Esta misma ventana permite recuperar carpetas enteras, algo útil cuando el problema afecta a varios documentos y no solo a uno.
Cómo comprobar que el backup funciona
Es habitual que el Historial de archivos muestre errores si la unidad externa se desconecta de forma abrupta, cambia de letra de unidad o se queda sin espacio disponible. En ese caso conviene entrar en las opciones avanzadas del Historial y limpiar las versiones antiguas; si el sistema no reconoce el disco duro externo, probad primero con otro puerto USB y revisad en el Administrador de discos que la unidad aparece correctamente formateada.
Comprobar que el backup funciona exige verificar la integridad de los datos, no solo que el proceso se ha ejecutado. El botón Restaurar archivos personales del Historial sirve también para confirmar que las versiones más recientes se han guardado. Para la imagen del sistema, Windows crea una carpeta llamada WindowsImageBackup en la raíz de la unidad externa; conviene revisar que su tamaño coincide aproximadamente con el espacio ocupado en el disco original, señal de que la clonación se completó sin interrupciones.
Conviene revisar cada mes el estado de las unidades externas y comprobar que queda espacio libre para las próximas copias. Os aconsejamos además desconectar el disco duro externo al terminar la tarea, para que quede a salvo si un ransomware llega a cifrar las unidades conectadas mientras trabajáis.
