
Internet, durante muchos años, ha funcionado con protocolos inseguros: HTTP, FTP, Telnet, etc. Sin embargo, por suerte, las cosas están cambiando. Tanto los desarrolladores de páginas web como las grandes empresas detrás del desarrollo de los principales navegadores trabajan para estandarizar el uso de los protocolos seguros y poder desactivar, cuanto antes, los protocolos inseguros y obsoletos. Desde enero de este año, Chrome fuerza el uso de conexiones HTTPS por defecto en la barra de direcciones. Y Firefox, el navegador de Mozilla, hace lo mismo. Por ello, para no quedarse atrás, en lo que a seguridad se refiere, ahora le ha tocado el turno de mover ficha a Edge.
















































