
A principios de este año, un investigador de seguridad dio a conocer un fallo en Windows 10 que permitía, con un simple comando, corromper el disco duro NTFS de los usuarios, llegando incluso a perder los datos. Este fallo se generaba al intentar acceder, desde CMD o desde cualquier programa, a una ruta protegida del disco, marcando la unidad como «sucia» o «corrupta». Aunque casi siempre este problema se podía solucionar ejecutando el comando CHKDSK, ha habido casos en los que los datos han quedado irrecuperables, por lo que se trata de un fallo peligroso. Un fallo que, 4 meses más tarde, finalmente ha sido solucionado.
















































