El navegador web es el programa que, hoy, más usamos para navegar por Internet. Sin embargo, aunque es imprescindible, no podemos negar que es una de las principales puertas de entrada a todo tipo de ataques informáticos. Los responsables de estos navegadores, como Google, Microsoft, Mozilla o Apple, trabajan constantemente para reforzar su seguridad y solucionar todos los fallos de seguridad que puedan poner en peligro a los usuarios. Sin embargo, hay veces que la debilidad se encuentra en una función propia del navegador. Y, como le ha pasado a Google, no queda otra que desactivarla.