Windows 11 es un sistema operativo muy optimizado de cara a los videojuegos y todo lo relacionado con el mundo multimedia. Pero a veces, como es obvio, muchas de sus funciones pasan desapercibidas. De hecho, este sistema operativo incluye varios ajustes que pueden marcar una gran diferencia en el rendimiento de tus videojuegos.
Una de las opciones más útiles para mejorar la visualización de nuestros juegos es la Tasa de Refresco Variable, una tecnología que nos permite sincronizar la velocidad de actualización de la pantalla con los fotogramas que se generan en la tarjeta gráfica. Haciendo uso de ella, nos queda una experiencia mucho más fluida, sin cortes ni interrupciones como es el tearing. Y es especialmente útil en juegos más nuevos donde se requiere un mayor rendimiento por parte de nuestro PC.
La función VRR es especialmente valiosa si utilizas un monitor con tecnología FreeSync o G-Sync y experimentas desgarros de imagen (tearing) en juegos de ritmo rápido, como shooters o juuegos de carreras. Para ello, Windows 11 ya integra de manera nativa una función para activarla correctamente.
Habilitar VRR mediante la configuración de Windows 11
Si quieres habilitar la frecuencia de actualización variable dentro de Windows 11, lo primero que has de hacer es abrir el apartado de «Configuración». Para ello, puedes pulsar la combinación de teclas Win + I y así entrar rápidamente.
En la columna de la izquierda, pincha sobre la opción de «Sistema», se desplegará un panel central donde deberás pulsar sobre «Pantalla», y luego sobre «Pantalla avanzada».
Desde aquí podrás ver si es compatible o no con tu monitor. Tal y como ves en la foto, en este caso no lo es. Pero no te preocupes en demasía, porque la solución se encuentra en el propio apartado de Configuración.
Retrocede de nuevo hasta la opción de «Pantalla», pero en esta ocasión, en vez de elegir «Pantalla avanzada», elige «Gráficos» y luego en «Configuración avanzada de gráficos». Tan solo has de activar la opción «Tasa de refresco variable» que aparecerá.
En caso de que tu monitor no sea compatible con la tecnología VRR, no te aparecerá la opción de activarlo desde la configuración avanzada de gráficos.
Para qué sirve la Tasa de Refresco Variable
La Tasa de Refresco Variable es una opción que está específicamente diseñada para mejorar la fluidez de videojuegos y vídeos. De hecho, está pensada para eliminar el conocido «tearing», un efecto que ocurre cuando la tasa de fotogramas que genera la gráfica no coincide con la frecuencia de actualización del monitor.
En Windows 11, la función de VRR está pensada principalmente para juegos configurados en modo Pantalla completa con DirectX 11.
Para que funcione de manera correcta, VRR requiere de un monitor compatible, que son aquellos que disponen de la tecnología FreeSync o G-Sync. Pero aparte, también necesitamos una tarjeta gráfica NVIDIA de la gama GTX 10xx en adelante o AMD Radeon RX 400 o superior. Tampoco podemos olvidarnos de tener los drivers actualizados. En este caso, necesitaremos un controlador gráfico que sea compatible con WDDM 3.0
| Fabricante | Familia de GPU | Soporte VRR | Driver Mínimo Recomendado | Interfaz de Conexión Necesaria |
|---|---|---|---|---|
| NVIDIA | GeForce GTX 10 Series y superiores | Sí | Versión 451.48 o superior | DisplayPort 1.2a+ |
| NVIDIA | GeForce RTX Series | Sí | Versión 451.48 o superior | DisplayPort 1.4+ / HDMI 2.1 |
| AMD | Radeon RX 400 Series y superiores | Sí | Adrenalin 16.12.1 o superior | DisplayPort 1.2a+ |
| AMD | Radeon RX 6000 Series y superiores | Sí | Adrenalin 20.11.2 o superior | DisplayPort 1.4+ / HDMI 2.1 |
| Intel | Intel Iris Xe (11ª Gen) y superiores | Sí | Versión 30.0.100.9684 o superior | DisplayPort 1.4+ |
VRR vs. V-Sync: ¿Cuál es la diferencia real?
La mayoría de los usuarios suele apostar por la sincronización vertical (V-Sync) en los juegos, una tecnología más antigua que, aunque también combate el tearing, su funcionamiento es muy distinto y tiene un coste. Vamos a ver las diferencias entre V-Sync y VRR.
- V-Sync (Sincronización Vertical). Esta tecnología obliga a la tarjeta gráfica a esperar y no enviar un nuevo fotograma hasta que el monitor esté listo para mostrarlo. Esto evita el tearing, pero si la GPU es más rápida que el monitor, se genera un retraso perceptible (el temido input lag), muy perjudicial en juegos competitivos.
- VRR (Tasa de Refresco Variable). Esta tecnología hace lo contrario. Es el monitor el que ajusta su frecuencia de refresco en tiempo real para adaptarse a los fotogramas que la GPU es capaz de generar. El resultado es una fluidez máxima sin tearing y con un input lag mínimo.
Eso sí, el VRR tiene unos requisitos mucho más estrictos que el V-Sync, que funciona, literalmente, en todo.
| Fabricante | Familia de GPU | Soporte VRR | Driver Mínimo Recomendado | Interfaz de Conexión |
|---|---|---|---|---|
| NVIDIA | GeForce GTX 10 Series y superiores | Sí | Versión 451.48 o superior | DisplayPort 1.2a+ |
| NVIDIA | GeForce RTX Series | Sí | Versión 451.48 o superior | DisplayPort 1.4+ / HDMI 2.1 |
| AMD | Radeon RX 400 Series y superiores | Sí | Adrenalin 16.12.1 o superior | DisplayPort 1.2a+ |
| AMD | Radeon RX 6000 Series y superiores | Sí | Adrenalin 20.11.2 o superior | DisplayPort 1.4+ / HDMI 2.1 |
| Intel | Intel Iris Xe (11ª Gen) y superiores | Sí | Versión 30.0.100.9684 o superior | DisplayPort 1.4+ |
¿La opción VRR no aparece? Soluciones
Antes de rendirnos, si esta opción sigue sin aparecer en nuestro PC, os vamos a dar una serie de puntos críticos que podemos repasar para intentar que vuelva a aparecer:
- Activación en el monitor: la mayoría de los monitores requieren que actives FreeSync, G-Sync o VRR manualmente desde su propio menú de configuración (OSD) integrado. De lo contrario, la tasa variable no funcionará.
- Usa un cable DisplayPort. El cable importa (y mucho). Por ello, para asegurar el ancho de banda necesario, es recomendable conectar la pantalla al PC usando un cable DisplayPort 1.2a o superior. HDMI 2.0 puede dar problemas, por lo que, si no tenemos una pantalla DP, entonces al menos que utilice el estándar HDMI 2.1.
- Drivers actualizados: no basta con tenerlos instalados, sino que estos deben estar actualizados a versiones recientes. Visita la web oficial de la tarjeta gráfica (o usa el propio programa de configuración de la GPU) para buscar, y descargar, la última versión disponible.
