
Conforme van pasando los años, al igual que se actualizan los sistemas operativos, también lo hacen las aplicaciones. Generalmente, las actualizaciones de las aplicaciones tratan de aprovechar las nuevas funcionalidades que se han introducido, además de para mejorar la seguridad de los usuarios. Un claro ejemplo lo encontramos en los navegadores, navegadores que, tras el fin del soporte de Windows 7 y Windows 8.1 en este mismo mes de enero, muchos han dejado de recibir actualizaciones, por lo que, a no ser que cambiemos de sistema operativo, estos no recibirán nuevas versiones, versiones destinadas a mejorar la seguridad en la navegación.
















































