Normalmente, la mayor parte de los usuarios suele guardar todos sus datos en el ordenador, tal cual. En un principio, si nuestro ordenador está correctamente protegido, y nadie tiene acceso a él, estos datos no tienen por qué estar en peligro. Sin embargo, si queremos asegurarlos aún más, una de las prácticas a las que solemos recurrir es a cifrar los archivos. Ciframos, o encriptamos, los archivos más importantes, los protegemos con una contraseña y listo. Ya nadie puede acceder a ellos aunque consigan tener control sobre el ordenador o se conecten a nuestra nube. ¿Esto es cierto?