La contraseña es la forma más común de proteger nuestra sesión en Windows. Cuando creamos un nuevo usuario, el propio sistema operativo nos permite establecer esta contraseña de manera que nadie, sin ella, pueda entrar. En Windows 10 y en 11, la contraseña corresponde con la de la Cuenta Microsoft, además de poder disfrutar de otros sistemas de autenticación (PIN, biométricos, etc) gracias a Windows Hello. Sin embargo, no debemos fiarnos al 100% de la contraseña del PC, ya que, como vamos a ver, cualquiera, incluso sin permisos, podría romperla.