Formatear discos duros y SSD en FAT32, NTFS o ExFAT, ¿cuál elijo?

Formatear discos duros y SSD en FAT32, NTFS o ExFAT, ¿cuál elijo?

David Onieva

Los sistemas de almacenamiento han ido mejorando con el paso del tiempo en nuestros ordenadores. Nos referimos a los discos duros que estos montan, además de las unidades externas que usamos normalmente. Eso sí, no todos son iguales, sus diferencias son las que hacen que un PC sea más rápido u óptimo para determinadas tareas.

Pero en su funcionamiento no solo influye el hardware como tal, sino que también tiene mucho que ver el tratamiento a nivel software que hagamos de los discos duros. Y es que hay que tener en cuenta que a la hora de utilizar estos discos duros internos de los que os hablamos, como externos o una memoria USB, antes los tenemos que formatear.

De qué sirve formatear los discos duros o memorias USB

Cuando os hablamos de formatear una unidad de almacenamiento, sea del tipo que sea, es algo básico para que esta pueda funcionar. Aquí en realidad nos referimos a que su estructura lógica de datos tenga un formato adecuado. De esta manera lo que logramos realmente es que el sistema operativo sea capaz de comprender esta estructura y así poder trabajar con ella. De lo contrario los discos duros del equipo o los que conectamos vía USB, no podrían funcionar.

Esta es una tarea que podemos llevar a cabo rápidamente con solo pulsar sobre la unidad a formatear con el botón derecho en el Explorador de Windows.

formatear explorador

Pues bien, si nos centramos en el sistema operativo más usado del mundo en equipos de sobremesa, Windows, decir que hay tres tipos de formatos básicos. Para que nos hagamos una idea, aquí tenemos la posibilidad de elegir entre tres tipos de formato diferentes como son FAT32, NTFS y ExFAT. A pesar de ser tipos de formatos de unidades diferentes, es posible que algunos no sepáis sus diferencias, diferencias que pueden llegar a ser bastante importante a la hora de trabajar con archivos de gran tamaño. Windows no ayuda en este sentido, ya que el propio sistema operativo en principio no nos indica las diferencias existentes limitando las opciones a la hora de formatear dependiendo de la capacidad de la unidad. Esto se puede traducir en que en ocasiones nos encontremos con ciertas dudas a la hora de elegir el tipo que más nos interesa.

Diferencias entre FAT32, NTFS y ExFAT en Windows

Pues bien, es precisamente por todo ello por lo que a continuación os vamos a intentar explicar las características de cada tipo de formato. Esto, como os podréis imaginar, en el futuro nos ayudará a elegir cuál debemos usar en cada momento dependiendo tanto del uso que queramos darle como del tamaño de la unidad, ya que no todos los sistemas de archivos son compatibles con todas las unidades de almacenamiento.

FAT32, el formato más veterano

Para empezar, os hablaremos de un tipo de formato para discos duros que lleva una buena cantidad de años entre nosotros. En concreto nos referimos al tipo FAT32. Cabe mencionar que este formato más antiguo de los que os hablaremos aquí. De hecho, lleva entre nosotros desde el lanzamiento de Windows 95 por parte de los de Redmond. Inicialmente FAT32 fue desarrollado y lanzado para sustituir al anterior FAT16, por lo que poco a poco este quedaría en el olvido.

Pero claro, gracias a esa veteranía de la que os hablamos, FAT32 nos presenta algunas ventajas. Y es que se puede decir que prácticamente cualquier dispositivo de almacenamiento es compatible con el mismo. Esto es algo que se hace especialmente importante cuando necesitamos compartir archivos entre dos ordenadores. Para que nos hagamos una idea, esto nos podría ser de ayuda cuando necesitamos copiar un archivo en una memoria USB formateada en FAT32. Aquí no tendremos problema en los equipos con Windows, pero al mismo tiempo podremos leer su contenido en un televisor, videoconsola, etc.

formatear fat32

Pero eso sí, al mismo tiempo debemos saber que poco a poco su uso va cayendo. La principal razón de todo ello es por el avance de los discos duros en general y su aumento de capacidad gradual. Hay que tener en cuenta que, a pesar de su enorme compatibilidad, este sistema de archivos tiene una limitación importante. Con esto lo que os queremos decir es que las unidades formateadas en FAT32 no puede almacenar archivos de más de 4 gigas.

Así, si los archivos que aquí guardemos sean menores de ese tamaño, no hay problema. Pero si intentamos copiar un archivo de más tamaño obtendremos un error. Otra de sus limitaciones es que las particiones formateadas en FAT32 no pueden ser mayores de 2 teras, aunque esto es menos frecuente hoy día. Por tanto, FAT32 es ideal para memorias o discos duros externos donde no vayamos a guardar archivos mayores de 4 gigas. También es interesante saber que los sistemas FAT32 producen una mayor fragmentación de archivos que los NTFS, de ahí la utilidad de los desfragmentadores aquí.

Si hablamos el número máximo de archivos que pueden gestionarse en unidades con el sistema de archivos FAT32, este que no puede superar los 268.173.300.

NTFS, un sistema de archivos más actual

Por otro lado, nos encontramos con el sucesor de FAT32 y que en su momento fue creado por la mismas Microsoft, nos referimos a NTFS. Claro está, como no podía ser de otro modo, NTFS elimina las dos limitaciones de las que os hablamos antes en FAT32. Así podremos manejar archivos de más de 4 gigas hasta un máximo de 16 TB y particiones de más de 2 TB hasta un máximo de 16 EB.

A su vez merece la pena apuntar que este formato de archivos también incluye una serie de mejoras que se incluyeron en su momento para adaptarse a estos tiempos. Además, hay que tener en cuenta que los sistemas operativos modernos no paran de avanzar, por lo que las unidades de almacenamiento tienen que ir acorde a ello.

Formatear ntfs

Para que os hagáis una idea, en una unidad formateada en NTFS, tendemos la posibilidad de configurar permisos de archivo. Además, podemos crear y guardar un diario de cambios que nos ayuden a recuperar el disco duro si al ordenador se sucede algo o tiene un problema. Por otro lado, cabe apuntar que NTFS también soporta la creación de copias de seguridad instantáneas, algo básico en los tiempos que corren. Unido a estas, también hay que saber que aquí podremos realizar un cifrado de los archivos almacenados.

Aunque NTFS es un sistema de archivos muy avanzado y con pocas limitaciones, tiene el inconveniente de la compatibilidad con algunos dispositivos más antiguos. Eso sí, todos los sistemas operativos actuales funcionan perfectamente con NTFS, pero si echamos mano de dispositivos algo anticuados o con sistemas no actualizados, es posible que tengamos dificultad para leer memorias o discos NTFS. Por tanto, podríamos decir que este formato de archivos es el adecuado para trabajar con discos duros internos basado en Windows, única y exclusivamente, ya que, al ser un sistema de archivos propietario, al igual que es APFS de Apple, no es compatible totalmente con otros sistemas operativos y tan solo pueden acceder a estas unidades en modo lectura, pero no puede modificar ni gestionar el contenido disponible.

exFAT, el sistema de archivos para dispositivos externos

A continuación, también os queremos hablar del formato de unidades en exFAT. Este es algo más actual, aunque lleva entre nosotros desde el pasado año 2006. En concreto este llegó para ser el sustituto natural del mencionado FAT32 y se introdujo en la mayoría de los sistemas operativos modernos. Cabe mencionar que una de las principales características de formato está especialmente pensado para usarse con unidades flash.

Hay que decir que en realidad se trata de un sistema de archivos más liviano y sencillo que NTFS, sin las funciones de seguridad de este, pero también sin las de FAT32.

formato exfat

Todos los sistemas operativos de sobremesa como Windows, Mac o Linux son compatibles de forma nativa con exFAT, al contrario que con NTFS. Este formato de archivos también es compatible con un gran número de dispositivos como televisiones, reproductores multimedia, videoconsolas, etc.

Por tanto, para muchos exFAT en realidad se trata de una actualización de FAT32 donde prima la compatibilidad y la sencillez. Como os contamos, aquí se eliminan las restricciones de las 4 gigas que comentamos antes, y trabajar con particiones de más de 16 EB. De esta manera, como es fácil deducir, el uso para exFAT es para unidades externas como memorias USB donde vayamos a guardar archivos de más de cuatro gigas y que además sea compatible con la mayoría de los dispositivos y sistemas.

Teniendo en consideración que en multitud de ocasiones utilizamos unidades de almacenamiento externas para guardar vídeos o fotos de gran tamaño, el uso de FAT32 ya está un tanto anticuado en muchos casos. Por tanto, deberíamos formatear estos dispositivos con exFAT, por ejemplo.

Sistema de archivos vs tabla de particiones

Cuando vamos a dar formato a un disco duro debemos distinguir dos elementos. Por un lado, el sistema de archivos, que es lo que acabamos de ver, y que indica al sistema operativo cómo se administran los datos guardados en el disco duro (NTFS, exFAT, FAT32, etc), y por otro lado, la tabla de particiones.

La tabla de particiones es un índice que define cómo se divide el espacio total del disco duro, ya sea en un solo volumen (una única partición) o en varios volúmenes (o, lo que es lo mismo, varias particiones). Este índice guarda información esencial de cada partición, como el sector de inicio y fin, el sistema de ficheros usado, si la partición es arrancable, de solo lectura, etc.

Hay varios tipos de tablas de particiones, pero las dos más usadas son:

  • Master Boot Record, o MBR. Es el más antiguo, y, por ello, el más compatible. Esta tabla de particiones viene heredada desde la época de DOS, y es la necesaria para arrancar discos duros desde sistemas BIOS o UEFI Legacy.
  • GUID Partition Table, o GPT. Es el formato más moderno, pensado, sobre todo, para sistemas EFI y UEFI, ya que permite usar funciones modernas como el Secure Boot. A partir de Windows 11, es la tabla de particiones necesaria para poder instalar el sistema operativo. Aunque Windows puede leer tanto MBR como GPT, este último es menos compatible, y muchos dispositivos (como una TV) pueden no leer las unidades si utilizan este formato de tabla de particiones.

Por tanto, está claro que estamos ante dos conceptos diferentes, los cuales no debemos confundir. La tabla de particiones es la parte más esencial de cualquier unidad de almacenamiento, ya que esta será la encargada de definir el sistema de archivos que vamos a utilizar. Por otro lado, el sistema de archivos es quien define cómo se guardarán los datos dentro de la unidad.

¿Cuál es mejor? Cuál elegir

Lo primero que debemos tener en cuenta es que, aunque FAT32 es el más compatible, también es el más antiguo, y el que más limitaciones tiene. Por lo tanto, salvo para algunos casos donde su uso sea estrictamente necesario, lo mejor es dejarlo de lado, como última opción. Este formato de archivos es ideal para formatear unidades USB de almacenamiento pequeñas con un máximo de 4 GB. También es el sistema de archivos que debemos utilizar si la unidad se va a utilizar en dispositivos con sistema operativos más antiguos que no ofrecen soporte a NTFS. Este formato es utilizando principalmente por dispositivo a los que se les puede insertar una tarjeta de memoria, ya sea una consola, un dispositivo móvil, una cámara web o un reproductor de música por citar los usos más habituales. Si este formato no es compatible con el dispositivo, si este dispone de una pantalla (móvil o consola), nos invitará a formatear la tarjeta con el formato compatible con el dispositivo, que, si no es FAT32 será exFAT, aunque en estos casos es poco probable.

En cuanto a NTFS y exFAT, si vamos a trabajar exclusivamente con equipos Windows, entonces el que debemos elegir es NTFS. Este es el sistema de archivos más avanzado y que mejor funciona, y no tendremos problemas para usarlo en cualquier PC con Windows, sea cual sea su versión (de XP en adelante). Ahora bien, si tenemos pensado conectarlo a otros sistemas operativos, como Linux o macOS, o a otros dispositivos (como a la tele), entonces debemos pensárnoslo dos veces, ya que casi seguro tenemos problemas de compatibilidad.

En este último caso, entonces lo mejor que podemos hacer es escoger exFAT. Este sistema de archivos viene a ser una versión mejorada de FAT32, eliminando las limitaciones de este sistema (como los 4 GB máximos de cada archivo) y mejorando un poco la compatibilidad respecto a NTFS. No llega a ser tan compatible como FAT32, pero sí que es la mejor opción cuando vamos a usar varios PCs y dispositivos diferentes. Siempre y cuando estos sean compatibles con este sistema de archivos. Si habitualmente trabajamos en equipos con Windows, macOS y Linux, el mejor sistema de archivos que podemos utilizar es exFAT, ya que es compatible con estos tres sistemas lo que ofrece una versatilidad que no vamos a encontrar en el formato NTFS.

¿Y cuál es más rápido?

A grandes rasgos, los tres sistemas de archivos funcionan sin problemas a altas velocidades. Por tanto, si tenemos una memoria USB 3.0, o un SSD NVMe, podremos leer y escribir casi al máximo de velocidad tanto si usamos FAT32 como si utilizamos exFAT o NTFS. Pero es cierto que, dependiendo del sistema de archivos elegido, podemos encontrar algo de diferencia entre uno y otro. Y es que el formato más rápido es NTFS.

Con todo y con ello las diferencias en cuanto al rendimiento o velocidad de lectura y escritura entre los diferentes formatos, también dependerá en gran medida del tipo de archivos que usemos. Más concretamente nos referimos al tamaño o peso de los mismos. Esto quiere decir que a la hora de elegir un formato de archivos u otro, también debemos tener en consideración el peso o tamaño de los ficheros con los que vamos a trabajar aquí en términos generales, como Veremos a continuación.

Por ejemplo, si lo que vamos a hacer es copiar archivos muy pequeños a una unidad, podemos encontrar con que exFAT es un 25% más rápido que FAT32, pero NTFS lo hace un 40% más rápido. A la hora de leer archivos pequeños, los dos sistemas de archivos lo hacen más o menos a la vez, pero NTFS mejora la velocidad de lectura un 10%.

Cuando trabajamos con archivos medianos o grandes, la diferencia de rendimiento entre los tres sistemas de archivos prácticamente desaparece, ofreciendo un rendimiento prácticamente a la par, con una varianza de, aproximadamente, un 5% que puede favorecer, dependiendo de la tarea, tanto a FAT32 como a exFAT, pero que, en la práctica, apenas notaremos. Pero, cuando se trata de copiar archivos de gran tamaño, dejando de lado la limitación del sistema de archivos FAT32 con los archivos de más de 4 GB, si debemos tener en cuenta la diferencia de velocidad al igual que el puerto donde lo conectemos. Si el puerto USB es la versión 3.0 o superior, la velocidad de transferencia de datos será mucho mayor que si lo hacemos en un puerto 2.0 o 1.1.

No puedo formatear en FAT32, ¿por qué?

Windows cuenta con una herramienta que nos permite formatear directamente las unidades tanto en FAT32 como en NTFS y en exFAT. Sin embargo, es posible que si vamos a formatear un disco duro o un pendrive nos encontremos con que la primera opción no está disponible. ¿Qué ha pasado?

Este error puede ser muy habitual dadas las limitaciones del sistema de archivos FAT32. Es decir, si estamos intentando dar formato a una unidad muy grande (por ejemplo, de más de 2 TB de capacidad), Windows no nos va a dejar hacerlo. Lo mismo puede ocurrir si la unidad tiene una tabla de particiones GPT en lugar de MBR. Si se da este caso, tampoco vamos a poder formatear en FAT32. Además, no tendría sentido, ya que las unidades que leen FAT32 no leerán GPT, por lo que estaríamos en las mismas.

En caso de toparnos con el primer problema, lo que debemos hacer es dejar de lado la herramienta de formato de Windows y buscar otra alternativa con la que poder dar formato a esta unidad. En caso de toparnos con el segundo de los casos, entonces lo que debemos hacer es cambiar la tabla de particiones a MBR. Eso sí, en ambos casos perderemos todos los datos guardados en la unidad.

Sin embargo, es recomendable hacer caso a las recomendaciones que la función Formatear de Windows nos ofrece. De esta forma, Windows se asegura que el usuario siempre pueda aprovechar tanto máxima capacidad de almacenamiento como la velocidad de transferencia de datos asociada sin que sea necesario que disponga de los conocimientos que os mostramos en este artículo. Este es uno de los apartados que Microsoft debería mejorar en el futuro, añadiendo más información acerca de los motivos por los que no se pueden formatear unidades grandes con FAT32, en lugar de mostrar un mensaje de error sin ninguna explicación.

Al mismo tiempo debemos tener en consideración que en los tiempos que corren podemos encontrar multitud de dispositivos que hagan uso de memorias de almacenamiento USB. Por ejemplo, aquí nos referimos a los televisores inteligentes que la mayoría tienen en sus hogares, entre otros. Aquí también entra en el juego determinados reproductores multimedia que utilizan su propio sistema de archivos. Cuando conectamos aquí una memoria de estas características, el equipo como tal la formatea automáticamente para así ser compatible y poder almacenar por ejemplo contenidos de vídeo.

Esta también puede ser una razón bastante habitual por la que al conectar esa memoria USB al ordenador con Windows, el sistema no puede reconocer el contenido guardado.

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