Debido especialmente a su enorme importancia y penetración de mercado, Windows es un software que debe funcionar bien en la mayoría de los equipos. Para ello se compone de multitud de apartados, funciones y características que logran un conjunto estable y cada vez mejor.
De hecho, hay varios de estos apartados del sistema que funcionan en segundo plano y que a veces no somos conscientes de su importancia. Esto es algo que por ejemplo sucede con el elemento del que os hablaremos en estas mismas líneas. Así, a continuación, os hablaremos de algo que lleva una buena cantidad de años entre nosotros con Windows y a lo que a veces no damos la debida importancia.
En concreto nos referimos a las DirectX, algo de lo que seguramente muchos habéis oído hablar, pero no todos sabéis lo que es. Además, debido a su importancia, es interesante saber cómo funcionan y se actualizan en Windows para sacar su máximo rendimiento. De hecho, podemos afirmar que este es un componente básico en el PC, especialmente para el uso gráfico, como los juegos. Para que os hagáis una idea, en realidad nos referimos a un conjunto de APIs que se instalan entre otras cosas para poder optimizar el funcionamiento de los juegos en Windows. Además, igualmente os útiles para otros elementos multimedia como los vídeos, etc.
Qué es DirectX
Pues bien, llegados a este punto lo primero que os contamos es que las DirectX son un conjunto de APIs desarrolladas por la propia Microsoft para Windows. El principal objetivo de estas no es otro que para facilitar el desarrollo de otros contenidos multimedia por parte de terceros para el sistema operativo.
Estos se centran en el uso de contenidos como juegos y vídeos en el PC para que de este modo estos se ejecuten de la mejor manera. Estas APIs nos vienen acompañando desde el lanzamiento de su primera versión en el año 1995. Así, en estos instantes se podrían considerar como claves a la hora de jugar o utilizar ciertas aplicaciones en Windows. Por todo ello se podría decir que las DirectX son las encargadas de que los juegos estén optimizados en su funcionamiento en Windows.
Sirva como ejemplo de que en el supuesto de que estas APIs no existieran, los desarrolladores de juegos tendrían las cosas bastante complicadas. Más que nada a la hora de lograr que sus proyectos funcionaran de manera óptima en los equipos basados en Windows.
Por lo general, cada versión de Windows trae su propia versión de DirectX instalada por defecto. Además, si durante su ciclo de vida se lanza una nueva versión, esta debería llegar automáticamente a los ordenadores de los usuarios mediante una actualización. O, si no, tendremos que bajar e instalar nosotros a mano esta nueva versión.
Cómo ver la versión de DirectX instalada
Pero para esto, además de contar con estas APIs, con el fin de aprovecharnos al máximo de sus funciones, es importante asegurarnos de tener la última versión. Esto es algo que, de hecho, nos solicitan muchos de los títulos que ejecutamos en nuestros equipos. Y es que gracias a todo esto de lo que os hablamos, los creadores de juegos pueden acceder de manera más efectiva al hardware del equipo. Así se consigue aprovechar los recursos de la mejor manera.
Por tanto, para comprobar qué versión de DirectX tiene tu PC, os diremos cómo lograrlo. Así, lo primero que debemos hacer llegados a este punto, es lanzar el cuadro de ejecución del propio sistema operativo. Esto es algo que logramos a través de la combinación de teclas Win + R.
De esta manera, una vez este cuadro aparezca en pantalla, ya podremos ejecutar la función buscada y ver la versión de las APIs mencionadas. Basta con que escribamos el comando DxDiag.exe en el mismo. Pasados unos segundos veremos cómo en pantalla aparece esta herramienta de diagnóstico. En ese momento no tenemos más que situarnos en la pestaña llamada Sistema, donde vemos un apartado que nos muestra la versión de las DirectX.
Además, esta misma herramienta a la que hemos accedido, nos servirá para localizar posibles problemas relativos a este mismo apartado. No tenemos más que navegar por las pestañas que aquí encontramos para ver si se ha localizado algún fallo en el audio o el vídeo, por ejemplo. Al mismo tiempo aquí también vamos a encontrar información detallada acerca del sistema gráfico con el que contamos en el PC para ejecutar los contenidos multimedia.
Pero tal y como os comentamos antes, aquí es muy importante que mantengamos actualizado este componente. Por tanto, a continuación, os mostraremos la mejor manera de lograr esto y así disfrutar de los contenidos multimedia en Windows.
Pero esta no es la única utilidad que nos propone la herramienta centrada en el apartado gráfico y de sonido de nuestro sistema operativo. Una vez tenemos esta funcionalidad integrada en Windows en pantalla, podemos sacarle más provecho de lo que imaginamos en un principio. Además de obtener una información detallada acerca de las librerías DirectX, que eso es lo que más nos interesa en algunos casos, también podremos ver de primera mano posibles fallos en las mismas.
Para detectar estos posibles errores que se estén dando en las librerías multimedia del sistema, no tenemos más que movernos por las diferentes pestañas pertenecientes a esta herramienta. Así, con tan solo echar un vistazo a la parte inferior de cada una de las ventanas que aparecen, podremos comprobar de primera mano si se ha detectado algún tipo de fallo tanto en el apartado gráfico como de sonido de las DirectX. Si todo va bien también lo veremos especificado en este apartado.
Cómo instalar o actualizar las librerías DirectX en Windows
Tal y como os comentamos antes, en estas líneas os hablamos de una serie de componentes muy importantes para Windows desarrollados por la propia Microsoft. Por tanto, la manera más sencilla de actualizar DirectX en Windows 11 / 10 es a través de la función de Windows Update. De hecho, lo habitual es que cuando instalamos las últimas actualizaciones del sistema, igualmente se instala la última versión de este conjunto de APIs.
Para ello, lo que tenemos que hacer es ir al panel de Configuración, y entrar en «Windows Update». Desde allí podremos buscar nuevas actualizaciones e instalar todas aquellas que no estén en nuestro PC. Para actualizar DirectX, lo que nos interesa es, sobre todo, las actualizaciones acumulativas, las cuales tenemos que instalar para descargar y aplicar la última versión de DirectX en nuestro Windows. Además, es recomendable reiniciar el equipo al acabar, ya que de lo contrario es posible que el sistema siga usando las librerías antiguas.
Además, muchos de los juegos que instalamos en Windows (desde tiendas como Steam, u otros medios), antes de nada, instalan la versión de DirectX para la que han sido programados por sí solos. De esta forma, aunque no tengamos la última de todas, tendremos la necesaria para que el juego funcione correctamente.
Lo que no vamos a poder hacer es descargar el instalador de DirectX 12, puesto que Microsoft ha decidido no ofrecerlo junto al sistema, sino distribuirlo mediante las propias actualizaciones de Windows.
Usar el instalador web de DirectX
Pero, ¿qué pasa si lo que necesitamos es una versión antigua de DirectX? Para estos casos, Microsoft pone a nuestra disposición un instalador web que nos permite descargar e instalar librerías antiguas (DirectX 9, 10, 11 legacy) en nuestro sistema. Este instalador no actualiza a DirectX 12, sino que solo instala lás versiones más antiguas, para aquellos usuarios que tengan problemas de compatibilidad.
Para esto, lo único que tenemos que hacer es acceder al siguiente enlace desde el navegador. A continuación, no tenemos más que seleccionar el idioma de nuestro PC y descargar las DirectX de Microsoft a través del asistente que veremos después de pinchar en el botón de Descargar.
Esto baja el correspondiente ejecutable al equipo, por lo que, una vez descargado, lo ejecutamos y seguimos los pasos indicados para instalar las versiones «legacy» de DirectX en nuestro PC de manera sencilla. Algo que debemos tener en cuenta es que el proceso de instalación manual de este elemento nos puede llevar unos minutos, y además intentará instalarnos Bing. Además, la versión más reciente descargada ignorará las versiones ya instaladas con anterioridad para así actualizar el sistema en este sentido.
Por tanto, como podemos ver, actualizar un elemento de la importancia de las DirectX en Windows, es algo que Microsoft nos facilita en gran medida.
Fallos más comunes con las librerías
Al igual que sucede con la mayoría del software que instalamos en el sistema operativo de Microsoft, estas librerías pueden sufrir determinados fallos. Evidentemente estos pueden repercutir de manera negativa en la ejecución de programas y juegos que utilicen las mismas, por lo que se centran en el uso gráfico. Por ejemplo, estos fallos que pueden aparecer de forma repentina podrían no dejarnos jugar en nuestro ordenador con Windows o empeorar ostensiblemente la experiencia. Teniendo en cuenta que este es un sistema operativo diseñado igualmente para que podamos jugar sin problemas, los problemas con las DirectX pueden ser bastante molestos.
A continuación, os vamos a hablar de algunos de los más comunes que podéis encontrar en estos instantes, tanto en Windows 10 como en Windows 11. Para empezar, os diremos que dos de los errores más comunes que podemos encontrar en este sentido son los denominados como Error interno y Error en la DLL. Estos se pueden dar por diferentes motivos que os mencionaremos a continuación:
- Windows no está actualizado: aunque estemos trabajando con algunas de las versiones más recientes y actuales de Windows, Microsoft sigue enviando actualizaciones y parches de seguridad. Esto quiere decir que deberíamos mantener la instalada la última versión enviada para evitar problemas gráficos.
- Incompatibilidad con el antivirus: este es un sector del software en general que suele causar multitud de problemas relacionados con la incompatibilidad con otras soluciones, como puedes suceder con estas librerías. Esto se traduce en que se puede dar el caso de que el antivirus hola solución de seguridad instalada en Windows sea la que está dañando las DirectX y las lleva a fallar. Lo mejor es desactivar temporalmente el antivirus para realizar esta comprobación.
- Otro programas o juegos: si recientemente hemos instalado alguna aplicación, incluido un videojuego, y las librerías han empezado a fallar, deberíamos desinstalarlo para buscar otras alternativas, ya que claramente hay fallos relacionados con la compatibilidad.
- Error de DLL: este es un fallo bastante común con las DirectX, especialmente cuando instalamos juegos algo antiguos y los ponemos en funcionamiento. Lo mejor que podemos hacer aquí es utilizar la última versión de las librerías y asegurarnos de que no dan problemas en el proceso. Y es que debemos tener en consideración que estos videojuegos más antiguos intentan instalar versiones anteriores de las mismas, algo que deberíamos evitar a toda costa.
Solucionar problemas
En un principio, estas librerías no deberían fallar en el sistema operativo. Y, de hacerlo, los errores ocurrirán solo cuando usemos aplicaciones que dependan de ellas. Es decir, cuando juguemos, principalmente. Los errores que nos podemos encontrar pueden ser de todo tipo, pero generalmente suelen indicarnos un problema concreto con una librería. Y estos problemas pueden ser, o bien del propio juego (un error de programación), o bien de nuestro PC.
Algunos errores concretos que podemos encontrarnos son:
Error D3DX9_35.dll. Este es uno de los errores más frecuentes. Ocurre porque algunos juegos antiguos usan librerías de DirectX 9 que no vienen incluidas por defecto en Windows 10/11. Podemos solucionarlo de dos formas, o bien buscar si dentro del juego viene un directorio como «/_redist/DirectX/», dentro del cual tenemos el instalador de DirectX 9, o usar el instalador web que hemos visto antes para bajar las versiones «legacy» e intentar que el juego funcione de nuevo.
Si el problema es del juego, poco podremos hacer. Pero, si se trata de un error nuestro, de nuestro PC, sí que podremos corregirlo de forma sencilla. No tendremos más que reinstalar la última versión de estas librerías, tal como hemos enseñado en los pasos anteriores, para que todo vuelva a funcionar con normalidad.
