
Cuando echamos mano de nuestro teléfono móvil, al igual que sucede con el PC de sobremesa, normalmente tenemos configurado algún método de autenticación. Este nos permite bloquear el acceso no autorizado a nuestros dispositivos y sus correspondientes datos. A su vez y de manera adicional también tendemos a proteger algunas de las aplicaciones que tenemos instaladas, para mayor seguridad.
















































