No podemos negar que Flash ha sido un mal necesario para poder concebir Internet tal como lo conocemos ahora, ya que, sin él, hace años hubieran sido inconcebibles las webs interactivas y con contenido multimedia. Por desgracia, el complemento de Adobe no destaca por su brillante programación, y durante muchos años ha sido, además de un lastre para las webs por la gran cantidad de recursos que consumía, una puerta de entrada para malware y piratas informáticos. Con el auge de las nuevas tecnologías, como HTML5, Flash ha pasado a un segundo plano, tanto que, además de que Adobe ya ha confirmado la fecha de su muerte, los navegadores cada vez le ponen más impedimentos, y más que están por llegar con Google Chrome 69.