
Windows arrastra procesos adicionales que, en equipos algo justos de recursos, pueden acaparar el procesador sin que lo notéis a simple vista. Si vuestro PC va lento sin motivo aparente, es probable que algún servicio en segundo plano esté consumiendo más CPU de la cuenta. Repasamos cuáles son los principales responsables y cómo podéis desactivarlos para recuperar rendimiento.





































