El administrador de sistemas Korbin Brown ha resuelto con Claude Code una tarea que llevaba años posponiendo: automatizar la puesta a punto de una instalación limpia de Windows. El resultado es un script de PowerShell que instala software, ajusta el registro y elimina funciones molestas del sistema en apenas 20 minutos, sin necesidad de recordar comandos ni rutas de configuración cada vez que formatea un equipo.
Brown, administrador de sistemas especializado en entornos Linux y Windows mixtos, contó su experimento en un artículo publicado. Cada vez que instalaba Windows desde cero, repetía el mismo ritual: un navegador alternativo como Brave, una tanda de aplicaciones básicas, el apagado de ajustes que Windows activa por defecto y la limpieza del bloatware que viene preinstalado. Delegó esa tarea en Claude Code y obtuvo un único script capaz de dejar el sistema listo sin intervención manual.
Así es el script de PowerShell de Claude Code
El autor lleva una década escribiendo sobre configuración de Linux y resolución de problemas en entornos mixtos, así que no le faltan tablas ni paciencia para la línea de comandos. Aun así, crear un script de automatización para Windows se le había resistido siempre por la misma razón: no era la escritura del código lo tedioso, sino reunir la información necesaria para escribirlo bien. «Siempre supe que un script de configuración sería la mejor respuesta para automatizar esto», reconoce Brown en su artículo.
Localizar los identificadores exactos de los paquetes de winget, recordar las rutas del registro de Windows y encadenarlo todo en un script coherente requería un tiempo del que no disponía. Al trasladarle la tarea a Claude Code, obtuvo un script modular dividido en secciones que comprueba el estado del sistema antes de aplicar cualquier cambio. Esa comprobación previa permite ejecutarlo varias veces sin riesgo de duplicar instalaciones o romper configuraciones ya aplicadas.
Si alguna vez os habéis enfrentado a este mismo ritual después de formatear un equipo, sabréis que lo tedioso no es teclear el script, sino acordarse de qué ajustes tocar y en qué orden aplicarlos sin romper nada. Ese es precisamente el tramo que Brown decidió delegar, y es lo que convierte su experimento en un ejemplo que podemos trasladar a cualquier instalación limpia, más allá de la lista concreta de aplicaciones que él eligió para su propio equipo.
Qué pidió el autor a Claude Code y qué script recibió
Brown no elaboró un prompt extenso ni introdujo instrucciones técnicas complejas. Abrió la ventana de Claude Code y empezó a enumerar, en lenguaje llano, lo que quería ver en un Windows recién instalado: las aplicaciones que usa a diario, los ajustes del Explorador de archivos que siempre cambia, las funciones que prefiere desactivar y una petición adicional para mejorar el aspecto de la terminal.
La herramienta devolvió un único script de PowerShell organizado por bloques, lo que facilita comentar o eliminar cualquier sección que no se quiera aplicar en un equipo concreto. El código incluye verificaciones antes de modificar valores del sistema y cierra su ejecución con un resumen de todo lo que ha hecho, algo útil para auditar los cambios sin leer cada línea del script.
Lo interesante de este enfoque es que no exige dominar PowerShell de antemano: basta con describir en lenguaje natural qué queremos conseguir, igual que haríamos explicando una tarea a un compañero. Es el mismo método que podemos aplicar nosotros si decidimos crear un script parecido para nuestro propio equipo, algo que retomamos más adelante con un listado de pasos concretos.
Así reparte el script las tareas: aplicaciones, registro y WSL
El archivo ordena las tareas de forma lógica: primero instala las aplicaciones y solo después entra en el terreno más delicado del registro de Windows. Esa secuencia evita conflictos entre programas que aún no existen en el sistema y ajustes que dependen de ellos.
La primera fase recurre a winget, el gestor de paquetes de línea de comandos de Windows, para instalar el software que Brown usa casi a diario: Notepad++, el navegador Brave, 7-Zip, VLC, Everything (el buscador de archivos), Visual Studio Code, PowerToys y cerca de una docena de programas más. El script recorre la lista mediante un bucle simple que llama a winget con la bandera -e, que obliga a una coincidencia exacta del identificador y asegura que se descarga la aplicación oficial, no una homónima. El resto de parámetros silencia los avisos que normalmente interrumpen la instalación.
A continuación llega la parte que suele consumir más tiempo cuando se hace a mano: los ajustes del registro. El script activa el modo oscuro en todo el sistema, muestra los archivos ocultos y las extensiones de archivo conocidas, configura el Explorador para que se abra en «Este equipo» por defecto y pide confirmación antes de enviar un archivo a la papelera. Claude reutiliza variables para las rutas de registro que se repiten varias veces, lo que mantiene el script legible pese a tocar decenas de valores distintos.
La sección de debloat elimina o desactiva lo que a Brown le resulta molesto de Windows por defecto: Copilot, Recall, los resultados de Bing en el menú Inicio, los widgets y las recomendaciones que aparecen en ese mismo menú. El script cierra con unos ajustes de terminal y la instalación de WSL, el Subsistema de Windows para Linux, que es el único paso que no termina de forma lineal: exige un reinicio del equipo, así que el script deja una entrada en la clave RunOnce del registro para retomar el trabajo justo donde lo dejó. Tras el reinicio, Ubuntu se abre automáticamente para que el propio usuario termine de configurar la distribución, el único tramo que requiere intervención manual.
Por qué investigar los comandos era lo más tedioso
El verdadero valor de este experimento no está en la sintaxis de PowerShell, que cualquiera con nociones básicas puede escribir, sino en el trabajo previo de documentación. «La parte de la creación del script en sí no es gran cosa. La parte de esto para la que nunca tuve paciencia fue investigar qué incluir dentro del script», explica Brown. Dar con los identificadores correctos de winget y los valores exactos que exige cada clave del registro de Windows es un proceso lento y con margen de error si se hace consultando documentación dispersa.
Claude Code resolvió ese cuello de botella buscando en línea los identificadores de paquetes y las rutas de registro necesarias, y reunió también los comandos sencillos de PowerShell que bastaban para ajustes puntuales. El resultado nos deja ver cómo este tipo de herramientas puede funcionar como asistente de documentación técnica, ahorrándonos las horas que normalmente dedicaríamos a foros y páginas de soporte para tareas que, en el fondo, son repetitivas y mecánicas.
Riesgos de dejar que una IA cambie el registro de Windows
La comodidad de tener un script listo en minutos no elimina el riesgo de ejecutarlo sin revisión. Brown advierte de que conviene tratar el código de Claude con la misma cautela que cualquier script encontrado en un foro de Windows: editar la clave equivocada del registro o lanzar un comando de PowerShell que no entendemos puede dejar el sistema en un estado inestable o directamente inutilizable.
Para reducir ese riesgo, el autor recomienda revisar cada línea antes de ejecutar el script. Al estar escrito en texto plano, resulta sencillo contrastar los comandos con la documentación oficial, y Brown pidió expresamente a Claude que citara las fuentes de cada instrucción, lo que convirtió la verificación en un trámite rápido. También sugiere que quienes cuenten con la edición Windows Pro prueben el script primero en Windows Sandbox, una función integrada de forma nativa en esa edición que ofrece un entorno aislado donde un fallo no compromete el equipo real. Una actualización de Windows puede además dejar obsoleto algún comando con el tiempo, de ahí que revisar los registros tras la ejecución sea una precaución adicional que el propio autor menciona.
¿Se puede replicar este método en un equipo propio?
El método que sigue Brown no exige que sepamos programar, pero sí que tengamos claro qué queremos automatizar y que comprobemos después lo que la IA ha escrito. Cualquiera puede aplicar la misma lógica para construir su propio script de configuración inicial.
El proceso, resumido, pasa por estos pasos:
- Definir las preferencias: anotar las aplicaciones de uso diario, los ajustes del Explorador que se repiten en cada instalación y las funciones de Windows que se quieren desactivar.
- Pedir el script: trasladar esa lista a la herramienta de IA y solicitar un único archivo de PowerShell dividido en secciones.
- Revisar cada bloque: comprobar los identificadores de los paquetes y las rutas de registro antes de ejecutar nada.
- Probarlo en un entorno aislado: lanzarlo primero en una máquina virtual o en Windows Sandbox antes de aplicarlo al equipo de producción.
Los identificadores de aplicaciones y los valores de registro que use cada persona dependerán de su propio flujo de trabajo, igual que en el script de Brown. Lo que cambia respecto a hacerlo a mano es el tiempo: una tarea que antes posponíamos por tediosa termina resuelta, revisión incluida, en una sesión corta frente al ordenador.
