El día más esperado de un trabajador durante el mes es el día en que reciben su nómina. De hecho es un balón de oxígeno que cualquier persona normal necesita para vivir. Sin embargo, si nos preguntásemos sobre los apartados de vuestra nómina, ¿cuántos de nosotros realmente sabríamos qué se desglosa exactamente en ella?
Más allá del resultado final que nos envían al banco, siempre está bien que conozcamos todos los conceptos posibles que aparecen en la nómina. Sobre todo para evitar cualquier posible error y que puedas subsanarlo con la empresa o con la Agencia Tributaria. Hay muchos factores que pueden alterar el resultado final, como puede ser la fecha de antigüedad en tu puesto, que repercute directamente sobre los trienios, y por lo tal, sobre tu bolsillo. Pero también está tu categoría profesional, de la cual depende tu base salarial, e igualmente debes saber cuánto te corresponde en salario bruto y en neto.
La clave es que conozcas lo mejor posible todos estos apartados para que puedas reclamar, llegado el caso, con fundamento. Comprender la nómina es un derecho y un deber laboral, y debería ser estudiado incluso en el instituto.
Cómo leer cada apartado de tu nómina
Vamos a poner una nómina de ejemplo para poder desgranar los diferentes puntos:
Comenzando por la parte superior, puedes ver que en ella se recoge la información que identifica tanto a ti como trabajador como a la empresa en sí. En ella se recoge el nombre completo, DNI, número de afiliación a la Seguridad Social, etc. Pero también puedes ver los datos propios de la empresa. Lo más importante aquí es que te fijes en la fecha de antigüedad. Este dato está intrínsecamente relacionado con los pluses por temporalidad, como son los trienios o, cuando proceda, los quinquenios. Pero también debemos estar atentos a la categoría profesional, ya que esto determina el grupo salarial al que perteneces, y por lo tal, a tu salario base según el convenio correspondiente.
En el centro de la nómina vas a ver todo el desglose salarial. En este apartado se incluye el salario base, el cual viene determinado por tu propia categoría, pero lo interesante aquí viene de la mano de los pluses aplicables. Por ejemplo, tienes el plus de transporte, peligrosidad, nocturnidad, productividad, etc. También puedes ver si las pagas extraordinarias están prorrateadas o se desembolsan en junio y diciembre.
Un poco más abajo, verás el salario bruto, que es la suma total de tu salario, pero antes de que se le aplique cualquier retención. Es aquí donde aparecen las deducciones, que en cualquier nómina normal son tanto la cotización a la Seguridad Social como el IRPF. Pero también puede haber cualquier tipo de retención con la SS como un embargo. Una vez restadas esas cantidades se queda tu salario neto, o sea, lo que recibes en tu banco cada mes, que vas a ver con el nombre de «Líquido a percibir».
En la parte más inferior de todas, la empresa detalla lo que paga por ti a nivel de cotizaciones: contingencias comunes, desempleo, formación profesional, accidentes de trabajo, etc. Estas cifras no las ves reflejadas en tus ingresos, pero es la aportación que hace por ti la empresa a la Seguridad Social y hace que se sostengan los sistemas públicos de calidad.
Por ello es tan importante entender los apartados correspondientes, para que tomes por completo el control de tus cuentas laborales.
