Windows 11 elevó los requisitos de hardware (RAM, TPM, Secure Boot) y dejó sin soporte oficial a portátiles de hace más de una década. Ubuntu, la distribución sinónimo de Linux que domina buena parte de los servidores mundiales, tampoco resulta ya sencilla de instalar en ese hardware: sus versiones actuales exigen más recursos de los que muchos equipos antiguos pueden ofrecer. Os contamos cómo MX Linux Fluxbox revive un portátil de 2012 con solo 4 GB de RAM.
La distancia entre lo que pedía Ubuntu hace unos años y lo que exige ahora resulta reveladora: llegó a funcionar con menos de 1 GB de RAM en arranque dual, frente a los 4 GB mínimos y los 6 GB recomendados de su edición reciente. Esa exigencia deja fuera de juego a equipos con gráficas integradas antiguas, como el Intel HD de los procesadores Core i3 de segunda generación.
Un portátil de 2012 al límite de lo que soporta Windows 11
El equipo de referencia es un portátil de 2012 con procesador Intel Core i3 de segunda generación, dos núcleos físicos y 4 GB de RAM DDR3. Tenía una gráfica dedicada, pero se dañó con el uso, así que ahora depende de los gráficos integrados Intel HD del propio procesador. El almacenamiento corre a cargo de un disco duro mecánico como unidad principal.
Ampliar la memoria o cambiar el disco ayuda, pero no resuelve el problema de fondo: Windows 11 exige chip TPM y Secure Boot, funciones ausentes en la placa base de equipos de esta generación. Con Windows 11 descartado y Ubuntu pidiendo más memoria y potencia gráfica de la que puede dar un i3 de esa época, la alternativa pasó por MX Linux Fluxbox, que sustituye el entorno de escritorio habitual por un gestor de ventanas más austero, pensado para exprimir hasta el último megabyte de memoria disponible.
Instalación de Linux en menos de diez minutos
El sistema se descarga desde la web oficial, se copia a una unidad Ventoy y se instala arrancando desde el ISO. El instalador pide lo mismo que cualquier otra distribución: configurar el disco, crear la cuenta de usuario y confirmar algunos ajustes. En este portátil con disco duro mecánico, la instalación se completó en un margen de 5 a 8 minutos, frente a la media hora que Ubuntu suele necesitar sobre una unidad NVMe SSD en un equipo moderno.
El primer arranque muestra un escritorio sobrio, lejos del acabado visual de Windows 11, KDE Plasma o Ubuntu. Aun así, conserva lo esencial: un panel inferior que hace de barra de tareas, un lanzador de aplicaciones equivalente al menú Inicio y una bandeja del sistema para red y audio. El conjunto resulta reconocible incluso para quien nunca ha usado Linux, y si venís de otra distribución, el proceso os resultará familiar.
Menos de 500 MB de RAM en reposo
Al abrir una terminal y lanzar la herramienta htop, el consumo de memoria en reposo se mantuvo por debajo de los 500 MB. En un portátil con 4 GB de RAM en total, eso deja más de 3 GB libres para navegar por internet, abrir aplicaciones ligeras y mantener varias tareas sencillas a la vez sin que el sistema se resienta.
Conviene ajustar las expectativas a lo que este hardware puede dar: no hablamos de un equipo pensado para cargas de trabajo exigentes, sino de una máquina para un uso básico y sin sobresaltos. Ese margen de memoria libre abre varios usos concretos para un portátil que, de otro modo, habría acabado en un cajón: puede convertirse en un pequeño servidor doméstico capaz de alojar herramientas como NextCloud o BentoPDF, o servir como equipo de iniciación para niños o familiares que solo necesitan navegar por internet y revisar el correo.
AntiX exige menos RAM, pero MX Linux Fluxbox es la referencia
Ubuntu ni siquiera entra en la ecuación para este hardware: necesita alrededor de 1,5 GB de memoria solo para arrancar, una cifra inalcanzable en un equipo con 4 GB de RAM total. Existe, no obstante, una distribución que exige incluso menos recursos que MX Linux Fluxbox: AntiX.
Su consumo de memoria es todavía más ajustado, aunque ese ahorro llega acompañado de recortes en funciones respecto a la edición Fluxbox de MX Linux. Si buscáis el mínimo consumo posible, AntiX merece una prueba; si preferís mantener más funciones sin renunciar a la ligereza, MX Linux Fluxbox sigue siendo la opción más equilibrada.
Ese equilibrio entre exigencia y funciones convierte a MX Linux Fluxbox en la vía más directa para mantener en marcha un portátil como el de esta prueba: un Core i3 de segunda generación, 4 GB de RAM DDR3 y un disco duro mecánico que Windows 11 ya no reconoce como hardware compatible.
