Linux Mint 27, identificado en el proyecto como «Adrien», sigue su rumbo hacia un lanzamiento previsto para Navidad. El equipo confirma en su informe de septiembre que el cambio de ciclo semestral a anual le está permitiendo abordar más funciones y corregir más errores que en cualquier versión anterior, según ha explicado el fundador Clement Lefebvre.
Así lo resume el propio Lefebvre en ese informe, con unas palabras que reflejan el calado del cambio: «Es la primera vez que dedicamos un año entero a desarrollar Linux Mint. Pasar de un ciclo de seis meses a uno anual fue una decisión difícil, pero estamos empezando a ver que merece la pena. Estamos asumiendo proyectos y cambios que antes habríamos considerado demasiado grandes o ambiciosos. Tenemos tiempo. No sentimos la presión. El desarrollo avanza sólido y el sistema sigue mejorando. Llevo más de veinte años trabajando en Linux Mint y creo que nunca había visto tantos cambios y funciones nuevas implementados para una sola versión. Es muy emocionante y, a la vez, me da un poco de vértigo, porque eso significa que vamos a estar muy ocupados durante la fase beta».
Un ciclo anual para el calendario de Linux Mint
El objetivo de Linux Mint 27 sigue siendo el mismo desde que el equipo anunció el cambio de cadencia: llegar durante las fiestas navideñas. Lo novedoso es el margen de maniobra que les da ahora un ciclo de doce meses frente a los seis habituales en versiones anteriores, algo que, como veremos, se nota en la cantidad de frentes abiertos en este desarrollo.
Ese año completo de trabajo, según reconoce Lefebvre, no solo sirve para añadir funciones nuevas. También ha permitido al equipo corregir un número muy elevado de errores acumulados, algo que con los lanzamientos semestrales resultaba más difícil de abordar con la misma profundidad.
Por eso el informe de septiembre insiste en que el desarrollo se siente «sólido», una palabra que no es casual viniendo de alguien que lleva dos décadas al frente del proyecto. Si seguís el desarrollo de Mint de cerca, sabréis que no es habitual que su fundador hable en estos términos tan optimistas sobre una versión que todavía está en fase de desarrollo.
Ubuntu 26.04 LTS como base: cambios en Cinnamon, Xfce y MATE
Linux Mint 27 se construye sobre Ubuntu 26.04 LTS (Long Term Support, soporte a largo plazo) y sucede a Linux Mint 22.3, la versión actual de la distribución. El salto de numeración acompaña el cambio de filosofía: a partir de ahora, la cifra de la versión hará referencia al año de lanzamiento en lugar de seguir el esquema de numeración anterior, heredado en su día de las versiones de Ubuntu. Optar por una base LTS es la práctica habitual de Mint en sus versiones principales, ya que ofrece varios años de actualizaciones respaldadas por Canonical, la empresa detrás de Ubuntu.
La distribución mantendrá, como mínimo, sus tres ediciones de escritorio habituales: Cinnamon, Xfce y MATE, así que si ya usáis alguna de ellas no tendréis que cambiar de entorno para dar el salto a Mint 27. El equipo también está prototipando nuevas ediciones, aunque el informe no concreta cuáles ni si llegarán a tiempo para esta versión. Habrá que esperar a próximos informes de estado para saber si ese trabajo de prototipado cristaliza en algo que podamos instalar junto a las interfaces ya conocidas.
Wayland gana terreno en la distro
Entre los proyectos que el equipo describe como antes «demasiado ambiciosos» figura la compatibilidad con Wayland, el protocolo que gestiona pantalla y entradas en los sistemas Linux modernos y que lleva años ganando terreno frente al tradicional X11. El informe de septiembre confirma que se han hecho mejoras sustanciales en este frente durante el desarrollo de Mint 27.
Lefebvre no entra a detallar si Wayland sustituirá a X11 como sesión predeterminada en esta versión, así que ese extremo queda pendiente de futuras comunicaciones del proyecto. Lo que sí sabemos es que, junto a Wayland, el equipo ha dedicado parte de este año más largo a mejorar sus procesos internos y sus herramientas de trabajo, algo que, según el propio fundador, repercute directamente en la estabilidad general del sistema. Para quienes todavía dependen de aplicaciones o controladores que solo funcionan bien bajo X11, esta transición gradual permite mantener la opción anterior mientras maduran las piezas que faltan.
Una fase beta que se presenta exigente
El propio Lefebvre admite que tanta acumulación de novedades tiene una contrapartida: la fase beta de Linux Mint 27 se prevé más intensa de lo habitual. Cuantos más cambios entran en una sola versión, más trabajo de pulido exige antes de declarar el sistema listo para el gran público, y el equipo ya avisa de que se avecina un periodo de pruebas especialmente cargado de trabajo.
Por ahora, el informe de septiembre es la referencia que tenemos para seguir el desarrollo de Adrien. El equipo no ha publicado todavía una fecha exacta de lanzamiento ni ha detallado la vía de actualización desde Linux Mint 22.3, así que os recomendamos estar atentos a los próximos informes mensuales que vaya publicando el proyecto si queréis seguir de cerca cómo evoluciona esta versión antes de que llegue la beta.
