Actualiza el disco de tu PC sin perder la licencia de Windows

A la hora de comprar o montar un nuevo ordenador son muchos los componentes que tenemos en consideración dependiendo del uso que hagamos del mismo. Aquí entran en juegos elementos hardware tales como el procesador, la GPU, la memoria RAM o las unidades de disco. Además, en multitud de ocasiones ya nos encontramos con el sistema operativo Windows preinstalado y funcionando en el nuevo PC.

Esto se traduce en que tendremos la posibilidad de empezar a trabajar con nuestro ordenador desde el primer momento en el que lo encendemos. A continuación, ya solamente nos queda instalar las aplicaciones que vamos a usar, o realizar algunos ajustes y personalizaciones del sistema. Esto es algo que realizamos en pocos minutos para así poder empezar a sacar el máximo rendimiento al nuevo PC cuanto antes.

En estos primeros meses lo cierto es que en la mayoría de las ocasiones todo son ventajas, el PC funciona sin problemas, el sistema operativo es fluido, etc. Sin embargo, el tiempo no perdona a nadie, ni siquiera a nuestros equipos informáticos. Y es que a medida que pasan los meses y los años tanto el hardware como el software que en principio funcionaban tan bien, han decaído. Es entonces cuando llega el momento de renovar algunos de los componentes de nuestro ordenador de sobremesa. Esto es algo que se hace especialmente patente si alguno de estos empieza a fallar de manera repentina.

Razones por las que cambiar un disco duro en Windows

En estas mismas líneas nos queremos centrar en uno de esos componentes ok se trataron como fundamentales, nos referimos a las unidades de almacenamiento discos duros. Aquí guardamos tanto el sistema operativo, como las aplicaciones instaladas o los datos propios. Por tanto, son elementos sin los que no podemos trabajar. El problema viene cuando alguno de estos discos duros empieza a dar problemas, no funciona, se ha quedado sin espacio, o sencillamente está desfasado en cuanto a rendimiento.

Estas son algunas de las principales razones ante las que nos podemos encontrar y por las que tomamos la decisión de cambiar la unidad de almacenamiento. Es un proceso que en principio no gusta a nadie, pero que a corto plazo nos servirá para ganar mucho tiempo y ser más productivos. Por tanto, ya sea por fallos, espacio disponible, para disponer de un mayor rendimiento, una gran decisión es cambiar el disco duro principal del equipo.

Sin embargo, de llegados a este momento nos pueden surgir algunas dudas relacionadas con el sistema operativo instalado. Y es que posiblemente como muchos hayáis oído alguna vez, la licencia de Windows va directamente asociada a ciertos componentes hardware de nuestro ordenador. Por tanto, antes de cambiar nuestro disco duro por otro nuevo, quizá algunos os preguntáis cómo hacerlo sin perder esa licencia.

Cambiar el disco sin perder la clave o licencia

Pues bien, llegados a este punto algo que debéis tener claro es que el proceso de activación de Windows se realiza a través de un ID. Pero este número identificativo se toma desde los datos de la placa base que tenemos instalada en el ordenador. Asimismo, la asociación cómo está él se almacena en la nube de manera automática para su posterior recuperación en caso necesario.

Por tanto, esto se traduce en que en un principio no deberíamos tener problema alguno a la hora de realizar un cambio de disco duro. Eso sí, otra cosa muy distinta sería es hecho de que necesitásemos cambiar la placa del ordenador, quizá la cosa sea un poco más complicada. Pero este no es el caso que nos ocupa, aquí lo que nos interesa es cambiar el disco duro principal, lo que vemos que en principio no afecta a la clave de activación del sistema. Veamos los pasos para lograrlo de manera sencilla.

Descargar la imagen ISO del sistema operativo

Vamos a ponernos en el supuesto de que deseamos realizar una instalación limpia de Windows en el nuevo disco duro manteniendo la misma licencia. Antes de cambiar el disco duro, desde el Windows que funciona descargamos la herramienta de creación de medios de la propia Microsoft. Desde la misma tenemos la posibilidad de descargar la imagen ISO de la práctica totalidad de las versiones de Windows que tenemos a nuestra disposición en estos momentos.

creacion medios

Eso sí, lo que debemos tener muy claro es que tendremos que bajar exactamente la misma versión o edición del sistema para que podamos recuperar la licencia. Por tanto, si disponemos de una clave de la edición Home, bajamos a la misma, por ejemplo. Lo mismo sucede con la versión Pro o con cualquiera que tengamos instalada.

Crear un USB auto arrancable

A continuación, lo que vamos a hacer con esta imagen ISO es crear una memoria USB auto arrancable desde la que podremos instalar el sistema en el nuevo disco duro una vez lo hayamos sustituido. Tenemos al alcance de la mano multitud de programas que nos sirven para esto, pero uno de los más funcionales a la vez que usados es el conocido en todo el mundo Rufus.

Rufus

Este nos presenta una intuitiva interfaz de usuario para llevar a cabo estas tareas que os comentamos. Aquí no tendremos más que especificar el origen donde tenemos guardada la imagen ISO descargada, además de indicar la unidad USB donde la vamos a copiar. Una vez el programa se ponga en funcionamiento, internamente pasará esa imagen a la memoria y ahora que está sea auto arrancable.

Instalar Windows en un nuevo disco

Por tanto, una vez hayamos realizado las tareas de sustitución a nivel hardware del disco, por ejemplo, cambiando un HDD por un SSD, conectamos la llave auto arrancable al PC. Hablamos de la memoria USB que creamos anteriormente con Rufus para que el ordenador pueda arrancar desde la misma e instalar el sistema en el nuevo disco. Es posible que tengamos que hacer algunos cambios en la BIOS para alterar el orden de arranque y especificar el puerto USB.

A continuación, dará comienzo el proceso de instalación habitual del sistema operativo, pero ya en la nueva unidad que instalamos antes. Igualmente es importante que en este caso utilicemos la misma cuenta de usuario con sus correspondientes credenciales que usamos en el disco antiguo. Así, una vez el sistema operativo se conecta a internet, si tenemos suerte debería detectar incorporar automáticamente la clave de Windows en la nueva instalación.

configuracion clave

En el caso de que no sea así, podemos acceder a la aplicación de configuración a través de la combinación de teclas Win + I. En el apartado del Sistema / Acerca de ya podremos introducir manualmente la clave de Windows que usamos en el anterior disco duro.

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