Microsoft quiere que pagues por algo que debería ser gratis

La tienda de aplicaciones de Windows es uno de los puntos más polémicos de Microsoft. Desde su lanzamiento, con Windows 8, siempre ha estado rodeada de polémicas, ya sea por presencia de malware, por desarrolladores que publican aplicaciones de otros, o por la falta de programas habituales. Con Windows 10, y sobre todo con el lanzamiento de Windows 11, Microsoft se ha comprometido a abordar y acabar con todos estos problemas. Y con algunos lo ha conseguido, pero otros problemas van a seguir presentes en esta tienda. Y eso va a ser un problema.

Hace un mes, Microsoft lanzó una actualización de su política de la Microsoft Store. En esta nueva política se aplicaban muchas restricciones a los desarrolladores para mejorar tanto la calidad de la tienda como la seguridad de las apps que se publican en ella. Con esta política, entre otras cosas, se pretende acabar con las estafas y hacer que la tienda sea un lugar mucho más seguro y fiable.

Una de las políticas que pudimos encontrar en la primera versión de la política es que se prohibían publicar aplicaciones de código abierto como apps de pago. Muchos desarrolladores han estado usando esta técnica para conseguir algunos ingresos por parte de los usuarios de sus apps. Sin embargo, esta política iba a hacer que muchos desarrolladores que ya llevaban a cabo esta práctica quedaran expulsados de la tienda.

Finalmente, tras muchas quejas y reclamaciones por parte de los usuarios, finalmente Microsoft ha dado vuelta atrás y ha eliminado esta cláusula. Y eso son malas noticias.

Volvemos al inicio con las apps falsas

Tal como podemos ver, Microsoft ha eliminado la cláusula que prohibía esta práctica dentro de su tienda. Por tanto, los desarrolladores que quieran seguir publicando sus aplicaciones de código abierto, de pago, podrán hacerlo bajo el mano de Microsoft. Al fin y al cabo, Microsoft es el primer interesado, ya que, recordemos, se lleva una parte del precio.

En un principio, esto parecen buenas noticias. Sin embargo, volvemos a estar como estábamos antes de las nuevas políticas de la tienda. Cualquier desarrollador, tal como ocurre hasta ahora, puede hacer un fork del código original de un programa, y subirlo a la tienda por su cuenta. Nos puede cobrar por esa app falsa, y Microsoft no puede hacer nada al estar amparado por los nuevos términos de licencia.

La compañía, ante esto, pide a los desarrolladores que, si se encuentren con aplicaciones que violen su propiedad intelectual, escriban un reporte en este enlace para analizarlo. Pero, siendo sinceros, al ser una aplicación de código abierto, que seguramente tenga una licencia permisiva, subirla a la tienda y cobrar por ella no violará ningún copyright. Y, en caso de que sí lo haga, cuando Microsoft la borre los piratas que han engañado a los usuarios ya de habrán marchado con el dinero.

Falta control por parte de Microsoft

Que las aplicaciones de código abierto estén en la tienda es una excelente noticia. Y que sean de pago es también bueno ya que permite a los desarrolladores continuar manteniendo y desarrollando su programa. Pero Microsoft sigue sin apostar por la solución clara.

Lo que tenía que hacer es, en lugar de jugar al ahora sí, ahora no, ahora sí, ahora puede, estipular una política definitiva que proteja tanto a desarrolladores como a usuarios. Y esta no es otra que permitir la publicación de estos programas de código abierto, siempre y cuando se demuestre, de una forma u otra, que somos los creadores originales y dueños del proyecto.

Así evitaríamos casos como la falta app de LibreOffice que circula por la tienda que ha sido compilada por un pirata, empaquetada como app UWP, y subida a la tienda.

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