El vídeo con el que Microsoft avisa del fin de soporte de Windows 10 ha superado los 674 millones de visualizaciones en YouTube desde su publicación el 31 de octubre de 2025, una cifra 48 veces mayor que la del tráiler de presentación de Windows 11. Pese al bombardeo publicitario, los comentarios bajo el vídeo reflejan rechazo hacia el nuevo sistema y apego a su predecesor.
El clip, que promociona equipos con Windows 11 Pro e Intel vPro, se ha convertido en el vídeo más visto del canal oficial de Windows, muy por delante de los 14 millones de reproducciones que acumula «Introducing Windows 11». Parte de ese recuento probablemente procede de impresiones publicitarias, ya que YouTube contabiliza como vistas ciertas reproducciones de anuncios. Aun así, el comentario con más apoyo, 825 me gusta, resume el sentir de buena parte de la audiencia: pese a los 674 millones de visualizaciones, consideran que Microsoft sigue sin entender por qué no quieren actualizar.
Comentarios cargados de hartazgo bajo el vídeo oficial
Bajo el vídeo, los usuarios no se limitan a ignorar el aviso: contestan asegurando que nunca olvidarán lo que Microsoft les ha quitado, o preguntan, no sin ironía, cómo es posible que la cifra de visualizaciones haya llegado tan alto. Otro comentario, con 71 me gusta, resume lo que muchos prefieren hacer en lugar de escuchar a Microsoft: pasarse a Windows 10 LTSC o a Linux.
La pregunta de qué hacer si no hay presupuesto para renovar el equipo también aparece entre los comentarios, y no es un detalle menor: los precios de la memoria RAM y el almacenamiento se han disparado por la demanda derivada de la inteligencia artificial, un sector en el que la propia Microsoft ha sido una de las compañías punteras. Para muchos usuarios, cambiar de equipo solo para instalar un sistema operativo nuevo no resulta una decisión económicamente razonable en este contexto. El tono general, más emocional que informativo, se repite en decenas de respuestas similares bajo el vídeo.
TPM 2.0, Secure Boot y el consumo de memoria
El primer obstáculo es puramente físico. Windows 11 exige TPM 2.0, arranque UEFI con Secure Boot y un procesador de 64 bits compatible, requisitos que dejan fuera a multitud de ordenadores que siguen funcionando sin problemas con Windows 10. No es una cuestión de rendimiento percibido, sino de una lista de compatibilidad que Microsoft apenas ha ampliado desde el lanzamiento del sistema en 2021.
El consumo de memoria RAM es, según reconoce la propia compañía, el segundo gran punto de fricción. Microsoft ha admitido que Windows 11 exige más memoria de la deseada, y el responsable de Windows, Pavan Davuluri, ha señalado el encarecimiento de los módulos de memoria como una de las razones por las que el equipo trabaja en reducir ese consumo. A esto se suma que Windows 11 recibe de forma habitual más incidencias mensuales que Windows 10, que se mantiene como un sistema estable para la mayoría de usuarios. Para quienes compraron su equipo hace varios años, el hardware compatible pesa tanto como las ganas de actualizar.
La barra de tareas y la cuenta de Microsoft generan rechazo
El diseño de Windows 11 resulta, en términos generales, más cuidado que el de su predecesor, algo que ni los usuarios más críticos discuten. Pero la reconstrucción de la barra de tareas «desde cero», como explicó en 2022 Tali Roth, de Microsoft, implicó perder funciones que llevaban años disponibles, como la posibilidad de moverla a cualquier borde de la pantalla. La opción de reposicionarla volvió cinco años después, aunque de forma limitada: solo permite cambiarla desde el menú de Configuración, sin el arrastre directo que ofrecía Windows 10.
El proceso de instalación añade más fricción. Configurar una máquina virtual de prueba con Windows 10 y una cuenta local lleva apenas minutos; repetir la operación con Windows 11 puede alargarse más de una hora, con pantallas de carga constantes, la obligación de iniciar sesión con una cuenta de Microsoft y promociones de Microsoft 365 y Game Pass durante el propio proceso. Una vez dentro del sistema, las sugerencias de Copilot y otros upsells siguen apareciendo con mayor frecuencia que en Windows 10, el sistema con el que Microsoft empezó a normalizar este tipo de publicidad integrada.
Microsoft promete un Windows 11 más ligero en la 26H2
En su publicación del 15 de octubre, Microsoft detalla las mejoras de rendimiento que trae la actualización 26H2. La compañía asegura que el sistema responde hasta un 20% más rápido en el menú Inicio, la Búsqueda, la Configuración y el Explorador de archivos, cuatro de los puntos donde los usuarios notan antes la lentitud del día a día.
Los equipos con 8 GB de RAM o menos son los que más deberían notar el cambio: podrán mantener hasta 2 GB más de datos activos en memoria, y los widgets dejarán de precargarse en segundo plano, liberando más de 200 MB. Las pruebas realizadas tras instalar la 26H2 han registrado hasta 2 GB menos de uso de RAM al reiniciar el equipo, y Microsoft señala además que WinUI, la base sobre la que reconstruye partes del sistema, es cada vez más ligera. Son ajustes técnicos concretos, no promesas genéricas, y llegan después de años de quejas centradas precisamente en el consumo de memoria.
El soporte extendido de Windows 10 hasta octubre de 2027
Microsoft ha ampliado las actualizaciones de seguridad gratuitas (ESU) para equipos domésticos con Windows 10 hasta el 12 de octubre de 2027, reconociendo que la migración a un equipo nuevo lleva tiempo. Es la señal más clara de que, pese a la insistencia del vídeo con 674 millones de vistas, Microsoft sabe que una parte considerable de su base de usuarios no va a actualizar a corto plazo. La comparación resulta elocuente: mientras Windows 10 mantendrá ese programa de actualizaciones ESU hasta esa fecha concreta, Windows 11 recibe soporte continuo sin un límite temporal definido, una diferencia que subraya hasta qué punto Microsoft sigue tratando a ambos sistemas como planes de soporte distintos en lugar de forzar una transición única.
Entre los propios comentarios del vídeo circulan alternativas distintas a Windows 11: desde Windows 10 LTSC, la edición de soporte a largo plazo pensada originalmente para entornos profesionales, hasta distribuciones de Linux. Ninguna de las dos opciones es sencilla para el usuario medio, pero reflejan hasta qué punto una parte de la comunidad prefiere buscar salidas antes que dar el salto que propone Microsoft, algo que conviene valorar si todavía no habéis actualizado vuestro equipo.
La resistencia a Windows 11 está extendida
Windows 10 tampoco fue bien recibido en su lanzamiento de 2015: la crítica especializada de la época ya señalaba la falta de coherencia en las guías de interfaz de Microsoft. Seis años después, en 2021, la compañía presentó Windows 11 prometiendo un diseño «moderno, fresco, limpio y hermoso» que transmitiera calma. La diferencia es que Windows 10 parece haberse ganado con los años la confianza que a Windows 11 todavía le cuesta consolidar, lastrado desde su presentación por quejas sobre memoria, funciones perdidas y una instalación cada vez más cargada de promociones.
Un repunte del 20% en la velocidad de respuesta, por más que esté respaldado por datos concretos de la actualización 26H2, difícilmente revierte cinco años de percepción acumulada de la noche a la mañana. Mientras Windows 11 no transmita ser más ligero que el sistema al que sustituye, comentarios como el que acompaña al vídeo de 674 millones de vistas seguirán sumando más «me gusta» que las propias publicaciones de Microsoft.
