Your Smile is Art, el proyecto de software del productor de música electrónica M. Fusina, ha publicado Bubblegum, un editor de afinación gratuito para voces y melodías. El plugin permite afinar, mover y estirar cada nota por separado, incluso dentro de un acorde, y su planteamiento recuerda directamente al de Melodyne.
La idea de fondo es la misma que popularizó Celemony: el audio se separa en notas individuales que aparecen como bloques sobre una rejilla de tipo piano roll, listos para editarse a mano. La diferencia está en el acceso al audio, porque Bubblegum no se conecta a la pista de forma directa, sino que necesita capturarlo reproduciéndolo a través de su función Transfer. Vamos a repasar cómo instalarlo según vuestro sistema, cómo capturar el audio y cómo sacar partido a sus herramientas de edición nota a nota.
Requisitos del sistema y descarga gratuita de Bubblegum
Antes de instalarlo desde su web oficial, conviene comprobar que vuestro sistema operativo y vuestro DAW admiten alguno de los formatos disponibles, porque Bubblegum no ofrece los mismos en todas las plataformas. La descarga se hace desde la web de Your Smile is Art, que distribuye el plugin sin coste y, de forma opcional, permite hacer donaciones para sostener el desarrollo.
En macOS, el plugin funciona tanto en equipos con Apple Silicon como con procesadores Intel, con soporte para AU y VST3. En Windows solo está disponible en VST3, mientras que en Linux la versión exige una distribución relativamente reciente y sigue en fase beta, así que no seríamos los únicos en encontrarnos con algún comportamiento inestable mientras el desarrollador la termina de pulir.
Así se captura el audio con la función Transfer
Bubblegum no trabaja con ARA, el protocolo que permite a Melodyne acceder directamente al audio de la pista en los programas compatibles. Por eso, el primer paso para editar cualquier fragmento pasa siempre por capturarlo mediante reproducción, el mismo sistema que utiliza Melodyne cuando se usa en un DAW sin soporte ARA.
- Cargamos el plugin en la pista de audio de nuestro DAW que contiene la voz o la melodía que queremos corregir.
- Activamos la función Transfer desde la interfaz de Bubblegum, preparando así la captura del material.
- Reproducimos el fragmento completo desde el DAW. Bubblegum va grabando ese audio en su propia línea de tiempo mientras suena.
Al terminar la reproducción, la interfaz muestra las notas detectadas como bloques alineados sobre la rejilla, ya listos para moverse. Si algo falla en este paso, conviene revisar que Transfer estuviera activado antes de pulsar play: sin esa activación previa, el plugin no tiene nada que capturar.
Edición nota a nota: altura, duración y acordes
Con el audio ya en la línea de tiempo, cada nota se convierte en un bloque independiente que se puede mover en dos direcciones: en vertical para cambiar su altura y en horizontal para ajustar su posición o su duración. Es el gesto básico de todo el plugin y el que resuelve la mayoría de las correcciones de entonación.
Lo que distingue a Bubblegum de un corrector de afinación monofónico es que su análisis es polifónico: no se limita a líneas de una sola voz, sino que permite entrar en un acorde completo y retocar solo una de sus notas sin tocar el resto. Esa capacidad es la que lo acerca a Melodyne y la que resulta útil cuando el problema de afinación está en una sola voz de una guitarra o un piano grabado con varias notas sonando a la vez.
Este tipo de ajuste resulta especialmente útil cuando la grabación original incluye varias voces o instrumentos sonando a la vez, como un coro grabado en una sola toma o una guitarra con acordes punteados. En esos casos no hace falta rehacer la grabación ni aislar pistas: basta con localizar el bloque que corresponde a la nota desafinada dentro del acorde y moverlo sin tocar el resto de notas que lo acompañan.
Pitch, Formant y cuantización: ajustes globales del clip
Además de la edición nota a nota, Bubblegum incluye dos controles que afectan a todo el clip: Pitch y Formant. El primero transporta la altura general del fragmento; el segundo, su timbre. Ambos se pueden vincular para que se muevan juntos, lo que evita que la voz suene artificial al cambiar de tonalidad, un problema habitual cuando el formante no acompaña al cambio de pitch.
Mantener Pitch y Formant vinculados evita el efecto de voz aguda y artificial que aparece al subir la tonalidad de una grabación sin ajustar el timbre a la vez, un problema habitual en los correctores de afinación más simples. Al poder desvincularlos, Bubblegum también permite usar el Formant como herramienta de caracterización sonora, cambiando el timbre de una voz sin alterar su tono original.
Para correcciones rápidas sin entrar a mover nota por nota, el plugin incorpora también una función de cuantización que lleva automáticamente cada nota al semitono más cercano. Es la vía más directa cuando la afinación necesita un ajuste matemático y no hay tiempo para revisar el fragmento bloque a bloque.
Vibrato, transiciones y volumen: seis modos de edición
Más allá de la altura y el tiempo, Bubblegum reparte su edición expresiva en seis modos distintos, de los que se detallan cuatro: vibrato, transiciones entre notas, formantes y volumen de cada nota. Cada uno actúa sobre un matiz concreto de la interpretación, no sobre la afinación en sí.
El modo de vibrato permite modificar la oscilación natural de la voz o del instrumento. El de transiciones ajusta cómo se desliza el sonido de una nota a la siguiente, algo que marca la diferencia entre una corrección que suena natural y otra que suena robótica. El de formantes incide en el timbre, de ahí que se pueda vincular con el Pitch, y el de volumen permite ecualizar la intensidad de cada nota por separado. Tocar estos parámetros con mesura es lo que mantiene el carácter original de la grabación tras la corrección.
Los dos modos restantes de los seis que reparte Bubblegum no aparecen detallados en la documentación publicada hasta ahora, así que su función exacta queda pendiente de confirmación.
Diferencias con Melodyne y limitaciones a tener en cuenta
Bubblegum cubre la función central de Melodyne, la edición polifónica de notas, pero no llega a su misma profundidad. La diferencia más práctica está en la integración con el DAW: Melodyne trabaja con ARA en los programas que lo admiten y accede directamente al audio de la pista, mientras que Bubblegum depende siempre de capturarlo reproduciéndolo.
Esa dependencia de Transfer trae consigo algunas limitaciones que conviene tener claras antes de adoptarlo como herramienta principal. No existe versión AAX, así que no funciona en Pro Tools. En Windows y Linux solo se ofrece en VST3, sin alternativa AU salvo en macOS. Y la versión para Linux, aunque ya disponible, sigue en fase beta. Ninguna de estas restricciones afecta a quien trabaja en Logic Pro, Ableton Live, Cubase u otro DAW compatible con VST3 o AU, pero sí descarta de entrada a los estudios que dependen de Pro Tools como entorno principal.
