Canonical ha publicado hoy la versión definitiva de Ubuntu 26.10, bautizada como Stonking Stingray. La actualización intermedia incorpora el kernel Linux 7.3, el escritorio GNOME 51 y una tanda de mejoras en seguridad y privacidad que afectan tanto a usuarios domésticos como a entornos corporativos. Repasamos sus novedades, los sabores oficiales disponibles para descargar y cómo se sitúa frente a la rama de soporte extendido.
Esta nueva entrega marca el primer paso del ciclo que concluirá con la próxima versión de soporte extendido, y llega cargada de cambios que van mucho más allá del escritorio: desde el cifrado de disco hasta las herramientas de línea de comandos.
Dónde se descarga Ubuntu 26.10
Ubuntu 26.10 está disponible desde hoy en el portal oficial de Canonical, tanto en su imagen ISO principal como en doce sabores oficiales que adaptan la experiencia a necesidades distintas. La lista reúne Ubuntu Desktop, Ubuntu Server, Edubuntu, Kubuntu, Xubuntu, Lubuntu, Ubuntu Studio, Ubuntu Unity, Ubuntu Cinnamon, Ubuntu Budgie, Ubuntu Kylin y Ubuntu MATE.
Cada sabor mantiene el mismo núcleo, los mismos repositorios y el mismo ciclo de soporte de nueve meses, pero cambia el entorno de escritorio, el gestor de paquetes gráfico y el conjunto de aplicaciones que vienen preinstaladas, adaptándose así a distintos gustos y flujos de trabajo. La descarga se realiza desde el portal oficial de Canonical, donde esta entrega añade imágenes de escritorio específicas para la arquitectura RISC-V, una opción que amplía las posibilidades para quienes trabajan con ese tipo de hardware emergente.
En el núcleo del sistema, Ubuntu 26.10 pasa a usar la serie del kernel Linux 7.3, lo que mejora el rendimiento y amplía la compatibilidad con hardware reciente. Sobre esa base se asienta GNOME 51, que trae un pulido notable en el día a día y varias mejoras de accesibilidad.
Ubuntu 26.10 estrena Linux 7.3, GNOME 51 y más privacidad
El renderizado en monitores con escala fraccionaria ha sido optimizado para evitar textos borrosos, y la carga de los iconos del escritorio es ahora más ágil. Como detalle añadido, la aplicación de Ajustes indica de forma explícita si el equipo en el que se instala el sistema cuenta con la certificación oficial para Ubuntu, algo útil a la hora de verificar la compatibilidad del hardware antes de dar el salto.
La protección de los datos personales recibe un impulso notable en esta versión, con una novedad que destaca sobre el resto: el soporte para el cifrado de disco completo (FDE) respaldado por el módulo TPM, incluso en equipos que carecen de una raíz de confianza de hardware. Canonical responde así a peticiones tanto de la comunidad como de entornos corporativos que pedían herramientas más granulares sin complicar el uso diario del sistema.
Quienes tengan placas base o equipos más antiguos podrán activar un cifrado robusto a nivel de disco sin depender de configuraciones manuales complejas, y para los entornos corporativos, o para cualquier usuario preocupado por sus datos, esto elimina una barrera de entrada histórica: ya no hace falta recurrir a soluciones de terceros ni a configuraciones manuales de LUKS para proteger información sensible en hardware que no cumple con los estándares de raíz de confianza más recientes.
En el apartado de privacidad, los administradores de sistemas ganan control total sobre Ubuntu Insights, la herramienta que envía informes anónimos de uso. Ahora pueden excluir todo el sistema de esta recogida de forma centralizada: al activar esta configuración global, las aceptaciones individuales de los usuarios dejan de contar y pasan a interpretarse automáticamente como rechazos.
La medida resulta especialmente útil en entornos corporativos o educativos donde la política de la organización exige un control estricto sobre la telemetría. Centralizar la decisión evita que ningún usuario active sin querer el envío de datos, y mantiene el cumplimiento de las normativas internas de privacidad desde la propia aplicación de Ajustes.
App Center y Myna: drivers, códecs y dictado por voz local
La tienda de aplicaciones y las herramientas de productividad también se han renovado para ofrecer una experiencia más fluida y respetuosa con el hardware de cada equipo. App Center unifica ahora la vista de detalles para los paquetes Snap y Debian, lo que reduce la fricción al buscar software: ya no es necesario fijarse en el formato de empaquetado para comparar las opciones disponibles. Se añade además una página dedicada a controladores (Drivers) donde revisar y seleccionar los drivers gráficos disponibles, incluidas las distintas ramas de NVIDIA, y si un archivo multimedia requiere un códec no instalado, el propio sistema ofrece instalarlo para esa reproducción puntual.
La página de controladores simplifica especialmente la configuración de equipos con tarjetas gráficas dedicadas, un proceso que durante años ha requerido pasar por la terminal para evitar conflictos de rendimiento entre drivers libres y propietarios.
Ubuntu 26.10 incorpora Myna, una herramienta de dictado por voz a texto que no viene instalada por defecto. A diferencia de otras soluciones del mercado, Myna recurre a modelos de inteligencia artificial instalados localmente, por lo que el audio nunca llega a ningún servidor en la nube: basta con mantener pulsada una tecla configurable mientras se usa la aplicación activa.
Que el procesamiento sea enteramente local garantiza que las notas o conversaciones dictadas se queden en el propio dispositivo. Requiere descargar los modelos de lenguaje antes de usarlos, pero esa inversión inicial compensa para quienes manejan información confidencial y prefieren mantenerla alejada de servicios externos. Esta función resulta especialmente útil para quienes trabajan con grandes volúmenes de texto o necesitan transcribir notas de voz sin depender de una conexión a Internet.
Toolchain de Ubuntu 26.10: GCC 15.2 y Python 3.14.7
Para quienes desarrollan software sobre Ubuntu, el toolchain se ha actualizado a las versiones más recientes disponibles en el momento del cierre de la rama. El cambio más llamativo a nivel de sistema es la migración a unos coreutils implementados al 100 % en Rust, con el objetivo de ganar seguridad en memoria y rendimiento. Este salto de versión afecta tanto a los lenguajes de programación como a los compiladores y entornos de ejecución, por lo que conviene revisar la compatibilidad de los proyectos existentes antes de actualizar los entornos de desarrollo en producción.
Estas son las versiones exactas que incluye esta entrega, útiles para planificar compilaciones y despliegues:
- GCC 15.2
- Mesa 26.2
- LLVM 22.1.8
- Python 3.14.7
- Rust 1.97.1
- Go 1.27
- OpenJDK 25.0.4
- Zig 0.14.1 y Zig 0.16
- .NET 10.0.112
RISC-V, SpacemiT K3 y otros cambios bajo el capó
Más allá de la interfaz gráfica, Ubuntu 26.10 introduce ajustes de calado en los cimientos del sistema. Se añade soporte inicial para la plataforma SpacemiT K3 y se consolidan las imágenes de escritorio para la arquitectura RISC-V, lo que facilita las pruebas y el despliegue en ese ecosistema todavía emergente.
En el lado del servidor, OpenSSH se divide ahora en dos paquetes fuente distintos para mejorar su mantenibilidad y seguridad, y Canonical retira el soporte para los scripts heredados de System V. Este último cambio es un paso lógico hacia la modernización del sistema de inicio, aunque podría obligar a algunos administradores a revisar sus scripts personalizados si todavía dependían de esa sintaxis antigua.
Al tratarse de una versión intermedia, Ubuntu 26.10 Stonking Stingray recibirá actualizaciones de software y parches de seguridad durante nueve meses, hasta julio de 2027. Ese ciclo está pensado para quienes quieren las últimas novedades y no les importa reinstalar o actualizar cada seis o nueve meses, encadenando las versiones intermedias hasta llegar a la siguiente LTS.
