Canonical ha empezado a distribuir las primeras imágenes de instalación de Ubuntu 26.10 optimizadas para la arquitectura x86-64-v3. La nueva variante, identificada como AMD64v3, convive con las ISO convencionales y permite exprimir las instrucciones avanzadas de los procesadores más recientes desde el propio instalador, aunque por ahora solo puede probarse en las compilaciones diarias del sistema.
La versión en desarrollo, bautizada «Stonking Stingray» y con lanzamiento final previsto para mediados de octubre, reparte estas nuevas ISO junto a las AMD64 de toda la vida. Si vuestro equipo es algo más veterano, podéis seguir instalando el sistema sin ningún cambio; pero si contáis con un procesador compatible, podéis optar por la versión optimizada y sacarle algo más de partido a vuestro hardware. El movimiento llama la atención porque Canonical suele mostrarse conservadora con este tipo de cambios. De momento solo la encontraréis en las compilaciones diarias: antes de llegar a la versión final de mediados de octubre, Ubuntu 26.10 pasará todavía por instantáneas mensuales de desarrollo y una beta, así que no os recomendamos instalarla en un equipo de producción.
Qué procesadores admiten las imágenes AMD64v3
Para instalar estas imágenes, vuestro procesador necesita compatibilidad con el nivel x86-64-v3, un conjunto de extensiones que, como referencia aproximada, sitúa el corte en las generaciones Intel Haswell y AMD Excavator. Por debajo de ese nivel, es probable que la instalación no llegue a arrancar, por lo que en ese caso tendréis que recurrir a las ISO AMD64 estándar de siempre.
Lo que cuenta, en cualquier caso, es el soporte concreto de cada chip, no solo el año de fabricación, así que conviene comprobarlo antes de descargar la imagen AMD64v3 si tenéis dudas sobre vuestro procesador. Canonical no impone esta variante como opción por defecto: mantiene las ISO AMD64 convencionales como alternativa universal, de modo que si no estáis seguros de la compatibilidad de vuestra máquina, podéis seguir tirando de las imágenes de siempre sin arriesgaros a que la instalación falle. Esta comprobación resulta especialmente útil si vuestro equipo lleva ya varios años funcionando y no recordáis las especificaciones exactas del procesador.
Recorrido de las variantes de arquitectura de Ubuntu 25.10
Este movimiento no aparece de la nada. Canonical ya sentó las bases con las llamadas variantes de arquitectura, introducidas en Ubuntu 25.10 mediante cambios en APT, dpkg y Launchpad que permiten compilar varias versiones de un mismo paquete según el nivel de arquitectura al que apunten. Michael Hudson-Doyle, ingeniero de Canonical, explicó entonces que estos cambios permiten «construir múltiples versiones de un paquete, cada una para un nivel distinto de la arquitectura x86-64, de forma que podemos tener paquetes que apuntan específicamente a x86-64-v3».
Aquella primera implementación dejaba la decisión en manos del usuario: quien quisiera activar los paquetes optimizados para AMD64v3 podía hacerlo de forma voluntaria en buena parte del repositorio principal, sin que Canonical forzara el cambio en el conjunto del sistema. El paso que se da ahora con Ubuntu 26.10 es distinto, porque la optimización llega ya integrada en la propia imagen ISO de instalación, sin necesidad de tocar nada después del primer arranque. Es la diferencia entre activar una opción escondida en la configuración de paquetes y elegirla directamente al descargar el sistema.
Rendimiento que ganamos en Linux
No conviene haceros ilusiones desmedidas. En las pruebas que Canonical citó cuando presentó las variantes de arquitectura, la mayoría de los paquetes mejoraba su rendimiento en torno a un 1%, con ganancias algo mayores en programas orientados al cálculo numérico. Es una referencia del trabajo previo, no una medición de estas ISO concretas, pero da una idea de la magnitud del cambio: unas ganancias que probablemente notaréis más en tareas de cálculo intensivo que en el uso diario del escritorio.
Tampoco se trata de una idea inédita en el ecosistema Linux. Distribuciones como openSUSE Tumbleweed, AlmaLinux o CachyOS llevan tiempo ofreciendo este soporte, cada una con su propio enfoque, ya sea en los paquetes de sus repositorios o en compilaciones dedicadas. Lo novedoso en el caso de Ubuntu es disponer de una imagen propia para x86-64-v3, un paso que consolida el camino hacia la optimización del hardware moderno en la distribución de Canonical.
