Muchos esperan con ansia la llegada del nuevo Linux Ubuntu 26.10, con nombre en clave Stonking Stingray, ahora ha entrado oficialmente en fase de congelación de funciones. A partir de ahora, los desarrolladores de Canonical dejan de sumar características nuevas para que puedan concentrarse, junto al resto de la comunidad, en pulir el sistema y corregir errores de cara al lanzamiento final, previsto para el 15 de octubre.
La congelación técnica se acaba de producir; así lo comunicó la propia empresa desarrolladora a través de la lista de correo de creadores de Ubuntu. Allí, Paride Legovini, ingeniero de Canonical, pidió a la comunidad que centrara sus esfuerzos en la corrección de fallos en lugar de seguir empujando funciones nuevas hacia la versión final del esperado Linux.
El movimiento es claro para todos: durante las próximas semanas, lo que importa es que el conjunto de paquetes funcione con solidez, no que crezca.
Qué margen queda para colar cambios mayores en el sistema
La congelación no cierra la puerta por completo a todo tipo de código nuevo. Si un desarrollador considera imprescindible actualizar un paquete de forma sustancial, puede solicitar una Excepción de Congelación de Funciones (FFE) y esperar a que Canonical la conceda. La compañía valora caso por caso si el beneficio de incorporar ese cambio compensa el riesgo de introducir regresiones a estas alturas del desarrollo, así que no todas las solicitudes llegan a buen puerto.
Las reglas son más permisivas cuando no hay funciones nuevas de por medio. Una actualización de paquete que se limite a corregir errores no necesita pasar por ese trámite, aunque suponga un salto de versión considerable, ya que la congelación, como su nombre indica, afecta a las funciones, no a los parches. Además, cualquier cambio relevante que ya estuviera subido a los archivos de desarrollo antes de la fecha límite, aunque quedara atrapado en la cola de revisión, terminará entrando en la versión final.
Para quienes siguen de cerca las novedades de cada paquete, esto explica por qué en las próximas semanas seguiremos viendo saltos de versión notables sin que eso contradiga el espíritu de la congelación.
Fechas que marcan el calendario del lanzamiento de Ubuntu 26.10
Tras superar este hito, ya conocemos las fechas clave que quedan por delante. El 10 de septiembre llegará la congelación de la interfaz de usuario, momento en el que se cerrarán los últimos retoques visuales, como los nuevos fondos de pantalla o los ajustes del tema Yaru. El 24 de septiembre está previsto que Canonical publique la beta pública, el paso que nos permite a todos, dentro y fuera del equipo de desarrollo, probar el conjunto de cambios antes de que se cierre del todo.
Ya en octubre se sucederán los últimos movimientos, la congelación del núcleo el día 1, la versión candidata el 8 y el lanzamiento definitivo el 15. Cada paso reduce el margen para introducir cambios: tras el kernel freeze solo se aceptan parches de seguridad o correcciones críticas en el núcleo, y una vez publicada la versión candidata, el código que instalemos el día del lanzamiento suele ser prácticamente idéntico al que probemos en esa RC.
En cuanto al núcleo Linux, Canonical apuntaba inicialmente a la versión 7.2, pero la llegada anticipada de Linux 7.3 abre la posibilidad de que Ubuntu 26.10 se distribuya con esta rama más reciente, incluso si en la fecha de lanzamiento sigue en fase de candidato.
Qué trae esta versión y su papel antes de la próxima LTS
Con la puerta cerrada a nuevas funciones, el perfil técnico de Ubuntu 26.10 queda ya prácticamente fijado. El sistema llegará con GNOME 51, que incorpora numerosas correcciones que notaremos en el uso del escritorio. También se consolida un cambio de fondo: la sustitución de dbus-daemon, el demonio de D-Bus usado desde la primera versión de Ubuntu en 2004, por dbus-broker, una implementación con arquitectura asíncrona pensada para reducir la latencia cuando el bus del sistema recibe mucha carga.
El nuevo instalador simplificado, con menos pasos de partición y almacenamiento, y el flujo de configuración inicial rediseñado siguen en marcha durante este ciclo, pero Canonical ha dejado claro que ambos apuntan directamente a Ubuntu 28.04 LTS, no a esta versión intermedia. Ubuntu 26.10 funciona así como banco de pruebas antes de la próxima edición de soporte extendido y mantendrá su propio soporte estándar hasta julio de 2027. Quienes prefiráis esperar a una base más asentada podéis seguir con la versión LTS actual mientras se completa este ciclo de pruebas.
