Los actuales ordenadores portátiles son, en la mayoría de las ocasiones, comparables en cuanto a su rendimiento a los habituales equipos de sobremesa. Esto es algo que se hace especialmente patente en el caso de que realicemos una importante inversión en estos dispositivos basados en la movilidad.
Hay que tener en consideración que hoy día utilizamos estos portátiles a los que nos referimos, tanto para trabajar como para jugar. No hace falta decir que una de las principales ventajas que nos proponen frente a los equipos de sobremesa, es que podemos llevarlos encima a cualquier lugar, de manera cómoda. Incluso nos encontramos con dispositivos de estas características que pesan menos de 1 Kg.
Ventajas de un ordenador portátil sobre un equipos de sobremesa
Cierto es que siempre dependemos de la batería o de la disponibilidad de alguna toma eléctrica para poder usarlos, pero en la mayoría de los casos, este es el menor de los problemas. Os decimos esto porque el propio sistema operativo Windows nos ofrece múltiples funciones para adaptar el uso de estos equipos portátiles a nuestras necesidades en cada momento. Con esto, lo que os queremos decir es que, al margen de la autonomía del portátil que nos presenten, podemos realizar ciertos cambios para aumentar de manera considerable el rendimiento del equipo como tal.
Y es que Microsoft es plenamente consciente de la importancia y del crecimiento en cuanto al uso de estos ordenadores respecto a los de sobremesa. De ahí que en las más recientes versiones del sistema operativo se hayan incluido algunas interesantes características especialmente centradas en mejorar el rendimiento de estos PC en concreto.
Es por todo ello por lo que a continuación os vamos a hablar de una serie de cambios que podéis llevar a cabo en el sistema operativo de Microsoft para mejorar el funcionamiento de los portátiles. Además, os hablamos de modificaciones que no tienen ninguna complicación, válidas incluso para usuarios noveles en Windows.
Qué cambiar para mejorar el funcionamiento de un portátil con Windows
Y es que se puede dar la circunstancia de que, tanto conectado a la red eléctrica como echando mano de la batería, por la razón que sea, necesitemos exprimir al máximo nuestro portátil en ese momento. De ahí precisamente los cambios en el sistema operativo que os vamos a mencionar a continuación.
Elimina las aplicaciones de inicio de Windows. En la mayoría de las ocasiones hay software funcionando en segundo plano que consume una buena cantidad de recursos del equipo. Esto afecta de manera negativa a su rendimiento, por lo que deberíamos eliminarlas desde el inicio. Esto es algo que logramos a través del Administrador de tareas del propio sistema operativo, en concreto, la pestaña llamada Aplicaciones de arranque. Aquí podemos deshabilitar todas aquellas aplicaciones configuradas para que arranquen junto al equipo y que no necesitamos de primera mano.
Ajusta el plan energético. Otro paso importante es a través de la aplicación de Configuración del sistema. Accedemos a la misma mediante la combinación de teclas Win + I y nos situamos en el apartado llamado Sistema. Ahora, en la sección Energía y batería, establecemos el Modo de energía como Máximo rendimiento.
Mantén todo el software actualizado. Otro paso importante que podemos llevar a cabo es actualizar Windows a su última versión. Esto puede mejorar el rendimiento general del sistema operativo, al igual que normalmente sucede con las aplicaciones que aquí utilizamos. Esto lo podemos llevar a cabo de manera directa a través de la función Windows Update, también en la app de Configuración.
