Pantalla completa o ventana, cuál ofrece mayor rendimiento en juegos

A la hora de ejecutar juegos en nuestro ordenador con Windows, por lo general, es posible elegir el modo de visualización. De esta forma podemos elegir si queremos jugar en modo a pantalla completa o bien elegir el modo de visualización en ventana. Es por ello que en más de una ocasión es posible que nos hayamos preguntado si este modo de visualización influye sobre el rendimiento que obtenemos al jugar con diferentes títulos.

La respuesta a esta duda difícilmente tiene una respuesta clara, por lo que habrá que centrarse en varios aspectos como las ventajas e inconvenientes que obtenemos en cuanto al rendimiento de un juego si lo ejecutamos a pantalla completa o en modo ventana.

Jugar a modo pantalla completa

Cuando ejecutamos un juego a pantalla completa, tal y como podemos imaginar, la imagen va a ocupar toda la extensión de la pantalla. En este caso Windows le otorga un control total sobre la salida de la pantalla, lo cual significa que lo que se está mostrando tiene una prioridad más alta. En el caso de que el juego se encuentre optimizado para el sistema y la pantalla que usamos, este modo dispone de todo el potencial para mejorar el rendimiento de un juego.

Juego a pantalla completa

Al usar el modo pantalla completa, el juego se ejecutará a la resolución soportada por el monitor. Por ejemplo, si nuestro monitor soporta hasta 1920 x 1080p, el juego se ejecuta a 1080p. Esto quiere decir que el PC dedicará gran parte de sus recursos de hardware para el juego, aunque también hace que el sistema deje de renderizar. En el caso de que contemos con dos monitores no podremos movernos entre ellos con el ratón, debiendo usar Alt + Tab para pasar de uno a otro, lo que puede suponer un gran inconveniente para los jugadores más avanzados.

Usar el modo ventana para jugar en un espacio más reducido

Por otro lado, disponemos de la opción de jugar en el modo ventana, que tal y como se puede deducir por su nombre, el juego se ejecuta en una ventana, sin llegar a ocupar la totalidad de la pantalla. Por ello, vamos a poder redimensionarla para que se ejecute en un espacio más pequeño. Al realizar esto, por un lado, podemos aumentar el rendimiento del juego al reducir la resolución, lo cual significa que el hardware no tiene que representar tantos detalles o simplemente una imagen más grande.

En cambio, en este modo de juego, el ordenador procesa todo, incluido el fondo de pantalla que requiere más energía y mantiene en ejecución otros procesos en segundo plano. Lo peor de jugar en modo ventana es que nos podemos encontrar con una mayor probabilidad de retardo e incluso el juego puede verse peor a medida que el tamaño sea más pequeño pues los fps también caen.

¿Qué opción usar para obtener mayor rendimiento?

Como hemos comentado cada método de visualización, puede repercutir de manera diferente al rendimiento del juego, por lo que también influirá sobre manera los requisitos técnicos de este y la capacidad para sopórtalo de nuestro hardware. En el caso de que queramos dedicar toda la potencia del ordenador, la mejor opción pasa por ejecutar el juego a pantalla completa. En cambio, sí nuestro hardware es más limitado y el juego es exigente, el modo ventana nos va a permitir jugar a un tamaño más específico, de la misma manera que nos ofrece la posibilidad de poder realizar otras tareas de manera simultánea.

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