Hay situaciones en que parece que un PC simplemente se niega a cooperar con los usuarios. Podemos sufrir un pantallazo azul aleatorio, o simplemente no tiene por qué arrancar nuestro sistema… pero antes de tener que llamar a un servicio técnico, o a poner a buscarte tutoriales en YouTube, hay una solución mucho más «smart».
Una solución que, en primer lugar, es increíblemente económica, pero no menos potente y sencilla: llevar una instalación de Linux en un pendrive. Este pequeño dispositivo puede marcar la diferencia entre perder todo nuestro trabajo, gastarnos dinero en recuperarlo, o tener nuestra información a salvo en cuestión de minutos.
A diferencia de las herramientas de recuperación del propio Windows, que pueden fallar al igual que el propio sistema operativo, un USB con Linux nos proporciona un sistema operativo independiente con capacidad de arrancar incluso si el disco duro se ha fundido por completo. Y es que nunca se es lo suficientemente precavido para mantener nuestro PC a salvo.
Linux puede arreglar todos los problemas desde un USB
Una de las peores cosas que puede ocurrir a un sistema operativo es que no arranque o tenga cualquier error que nos impida utilizarlo. En un primer lugar, no sabremos si se trata de un componente físico o de un pequeño driver que está afectando a todo el equipo. Windows suele darnos mensajes de error muy genéricos que puede albergar errores de RAM, disco duro, drivers…
Precisamente gracias a un USB con Linux, podemos tener el control incluso en estas situaciones. Todo se basa en un funcionamiento muy simple: si arrancamos el PC desde un USB con Linux y el problema parece no solucionarse (pantallas negras, artefactos gráficos, etc), entonces seguramente estamos ante un problema de hardware que va a requerir que cambiemos alguna pieza. Sin embargo, si, por el contrario, Linux funciona perfectamente y conseguimos arrancarlo desde el USB sin mayor problema, el problema estará en nuestro software, sus drivers o en el sistema operativo.
Este método nos da una pista definitiva a la hora de investigar sobre cualquier fallo de nuestro PC, y nos dice que a lo mejor, lo único que necesitamos es reinstalar Windows. O si por el contrario, reinstalarlo no va a servir de nada. En diversos foros como Reddit, los usuarios argumentan que este arranque alternativo ahorra entre un 60 y un 70% de tiempo a la hora de diagnosticar el problema mediante este método.
Rescate de datos a través de Linux
Un sistema operativo como el de Windows puede negarse a arrancar en situaciones donde necesitamos entregar cualquier trabajo o realizar cualquier tarea. Pero ello no quiere decir que los archivos desaparezcan. De hecho, siguen ahí, «atrapados» dentro del disco duro. Un USB con Linux puede hacer de llave maestra y permitirnos entrar al contenido de cualquier unidad. Solo tenemos que arrancar desde el pendrive, montar el disco duro en cuestión como unidad externa y copiar todo lo que necesitas en el propio almacenamiento antes de proceder con cualquier formateo.
Incluso a través de esta técnica podemos extraer datos encriptados mediante BitLocker. Lo único que necesitaremos en este caso es que tengamos la clave de recuperación guardada. Existen herramientas como Dislocker en repositorios de Linux para este tipo de cuestiones. Incluso si no necesitas el disco duro, sino solo navegar a través de internet, puedes hacerlo mediante el USB con Linux. Así puedes acceder, por ejemplo, a tus documentos en la nube. Ahora bien, a la hora de elegir la distro para este método, se suelen recomendar opciones como Kubuntu. En este caso, se debe a su entorno gráfico al más puro estilo Windows. Pero también podemos hacerlo con Ubuntu, gracias a su amplia compatibilidad con el hardware. Aun así, también disponemos de distros especializadas en rescate, como SystemRescue o HParted Live.
