Linux suele ser sinónimo de libertad, seguridad y control sobre nuestro propio PC. Y (casi) siempre cumple cumple con dichas premisas. Pero ello no quiere decir que todas las distros cumplan con estos beneficios generales. Hay 3 en particular que están en la lista negra de usuarios por muchas razones…
De hecho, hay algunas que pueden poner en jaque nuestra seguridad, privacidad e incluso la estabilidad de nuestro PC si no sabemos exactamente queé hay tras ella. Por lo tanto, en este artículo no vamos a atacar a Linux en general, ni siquiera a las distros que mencionaremos. Pero sí hemos de mostrar que, al igual que puede ocurrir con extensiones de Chrome o apps de Android, también existen distros ciertamente problemáticas que puede ser recomendable evitar… y una de ellas es la mismísima Ubuntu.
Winux
Winux aparenta ser una distribución de vanguardia, basada en Ubuntu y con un escritorio muy parecido al de Windows 11. De hecho, parece inofensiva, pero detrás de ella hay un curioso historial de estafas y engaños documentados por las comunidades de seguridad. Winux se vincula directamente con proyectos anteriores como LinuxFX y Wubuntu. Proyectos que, de hecho, dejaron un rastro de graves problemas: exposición de infraestructuras de seguridad, bases de datos filtradas con información de los usuarios o sistemas de «activación» que infringe los principios fundamentales de Linux de libertad y sin registro obligatorio.
En 2022, los investigadores descubrieron que LinuxFX tenía una base de datos de activación totalmente expuesta en internet y accesible para cualquier usuario. En ella se exponían direcciones de correo, direcciones IP y claves de registro de miles de usuarios. Por lo tal se revelaba que, primero, el sistema utilizaba un sistema de activación centralizado al más puro estilo Windows, y segundo, que la infraestructura estaba totalmente desprotegida. Winux es básicamente el mismo diseño renombrada con el mismo equipo detrás. Por lo que los riesgos de privacidad son inherentes.
RedStar OS
Te sorprenderá saber que hablamos del sistema operativo oficial de Corea del Norte. Diseñado especialmente para permitir que un estado te pueda vigilar constantemente de manera digital. De hecho, sería extraordinario que alguien lo instale fuera de dicho régimen. Pero la verdad es que existe, y hemos de entender qué ocurre cuando un gobierno toma el control total de un SO.
Esta distro utiliza un sistema de marcas de agua que etiqueta automáticamente cada documento, archivo y medio que creamos o al que accedemos. Lo que permite que las autoridades rastreen el origen de cualquier archivo, quién ha sido el creador y quién lo propagó. De hecho, cuenta con un «antivirus» que no protege contra virus, sino contra intentos de deshabilitar funciones de vigilancia del estado. Y si intentas apagar el firewall, modificar componentes del sistema o acceder a regiones prohibidas sin autorización, el sistema se reinicia automáticamente. Pura vigilancia Orwelliana.
A todo esto que os contamos debemos tener en consideración que el sistema operativo como tal lleva a cabo un escaneo automático de contenidos e integra un censor que puede identificar y eliminar archivos etiquetados como no autorizados, todo ello por sí solo. Y no solo eso, si intentamos desactivar funciones de seguridad como el mencionado antivirus o el firewall), el sistema puede mostrar errores o reiniciarse para impedirlo.
Ubuntu
El caso de Ubuntu puede parecer un sinsentido en esta lista a primera vista. De hecho, suele ser una de las más recomendadas para principiantes en Linux. Porque no estamos ante una distribución insegura y poco fiable per se. De hecho, es bastante estable y cuenta con un buen soporte, pero el camino de sus últimas actualizaciones distan de lo que un día fue el sistema operativo.
El primer punto en contra es que se ha vuelto un sistema operativo lento y pesado. Y eso se debe a su propio sistema de escritorio de GNOME. Que está lejos de ser la más optimizada de todas. De hecho, tenemos a nuestra disposición otras distros como Linux Mint o Debian que pueden ser más ligeras para recién llegados.
Tampoco hemos de quitarle el ojo a su herramienta «Snap», que comienza a ser peligrosamente parecida a Windows en cuanto a herramientas y servicios comerciales. Snap es el gestor de paquetes universal de Ubuntu, cuyo backend contiene su propia licencia privada. De hecho, su tienda está controlada por Canonical, y el SO sigue apostando fuerte por ella.
Además debemos tener presente que, sin coste alguno, tenemos al alcance de la mano otras muchas distribuciones algo menos conocidas pero centradas en determinados usos concretos que nos pueden ser de enorme utilidad. Hablamos de entornos tales como la reproducción de contenidos multimedia, al ejecución de juegos o la privacidad y la seguridad.
Otra de las quejas bastante recurrentes por parte de una gran cantidad de usuarios habituales de este sistema operativo, son los cambios frecuentes qué sus desarrolladores implementan en la interfaz. Y es que debemos tener presente que Canonical introduce cambios de manera más frecuente de lo que a la mayoría le gustaría, y además estos no siempre gustan a todos. Un claro ejemplo de todo ello lo encontramos en el entorno de escritorio GNOME modificado que vemos instalado por defecto.
Con todo y con ello debemos tener presente que Ubuntu sigue siendo una de las distribuciones Linux más queridas a nivel global en todo el mundo. En estos momentos podemos afirmar que su cuota de mercado perteneciente a estos sistemas operativos de código abierto se encuentra en torno al 35% lo que, Teniendo en cuenta la gran cantidad de distribuciones disponibles, esta es una cifra a tener en cuenta.
