El gigante tecnológico Meta ha sido, hasta el momento, uno de los grandes defensores del modelo abierto dentro de la inteligencia artificial. Lo que ha permitido que investigadores y empresas puedan acceder sin trabas a su modelo Llama. Sin embargo, su naturaleza de código abierto podría cambiar, o así lo declaró el propio presidente de Meta en su día, Nick Clegg, durante el AI Seoul Summit.
La compañía propiedad de Mark Zuckerberg se encuentra «reevaluando» su punto de vista debido, principalmente, a preocupaciones geopolíticas y de seguridad. Concretamente, debido al posible uso indebido de su tecnología que hacen gobiernos como el de China.
Por lo tal, estas declaraciones ponen en entredicho el futuro del modelo abierto que hasta ahora Meta ha mantenido en Llama. Basan sus decisiones en que el acceso abierto pueda «ayudar a la competencia» e incluso a «regímenes autoritarios», según el propio Clegg. Por lo que están reconsiderando el futuro de su modelo de IA.
Por el momento, no existe ningún tipo de información oficial sobre una transición a modelos cerrados y de pago. Pero lo que sí hay sobre la mesa es que Llama se convierta en un entorno mucho más restrictivo y abandone cualquier filosofía distinta que la distinga mucho de OpenAI o Google.
Meta reconsidera el modelo abierto de Llama
Desde su lanzamiento oficial, Llama siempre ha sido un modelo abierto que ha permitido a investigadores explotar su potencial. Sin embargo, la empresa ya ha anunciado que está reevaluando este modelo «open-weight».
Los motivos detrás de este cambio
Llama, el modelo de IA abierta de Meta, podría considerarse el culmen de las obsesiones que rondan en la cabeza de todos los gigantes tecnológicos: crear una IA definitiva. Pero la realidad es bien distinta a lo que Zuckerberg ha ido imaginando sobre un futuro perfecto.
Durante este último mes de abril, Meta presentó la nueva versión de Llama, pero las expectativas se esfumaron tras unas demostraciones y resultados poco convincentes. El propio Zuckerberg no había dudado en ponerle un mote a su última versión «una bestia». Pero la realidad fue mucho más dura para Meta: Meta había fallado a la hora de intentar mostrar un producto competitivo, y lo que era peor. OpenAI y Anthropic seguían muy por encima de ellos
Este fiasco ha supuesto una crisis interna donde los ejecutivos se han comenzado a cuestionar el futuro de Llama. Por lo que ha salido a la palestra la posibilidad de apoyarse en modelos cerrados de terceros. Y ha delatado un golpe de timón en cuanto a la filosofía de la IA: ya no vale un modelo abierto como pilar. Además, Meta ha sido objeto constante de medidas tan disparatadas para desarrollar su IA, que muchos usuarios no encuentran en la marca la seriedad y rigurosidad que hallan en la competencia.
En este caso, Zuckerberg respondió como acostumbra, y compró el 49% de Scale AI por unos 14.000 millones de dólares. Aparte, fichó a su propio CEO, Alexandr Wang, para su propia plantilla, y comenzó a reforzar su plantilla con investigadores de OpenAI.
Es más, el propio equipo de IA de Meta ha crecido desde unos pocos cientos de trabajadores hasta más de 1.000 empleados en tan solo dos años. Esto nos muestra la frustrada obsesión de Zuckerberg por crear algo único que de momento está lejos de conseguirse.
