Escritorios en la nube: beneficios que nos aportan al teletrabajar

Desde la aparición de la pandemia provocada por el COVID-19 el teletrabajo ha obtenido un gran aguje, demostrando que no es necesario, en muchas ocasiones, estar en la oficina para desarrollar el trabajo. Junto con el teletrabajo el uso de escritorios en la nube ha ido cogiendo más transcendencia, de forma que las empresas han podido habilitar un lugar de trabajo en remoto desde donde realizar las tareas de oficina habituales.

Ante la posibilidad de eliminar la necesidad de un hardware empresarial adicional, el uso de un escritorio virtualizado en Windows no permite obtener una experiencia más segura y productiva, con la posibilidad de acceder a ella en cualquier momento y lugar.

Qué son los escritorios en la nube

Cuando hablamos de escritorios en la nube no estamos refiriendo a escritorios que no se encuentran físicamente en nuestro ordenador, sino que se encuentra almacenado en un servidor central, al cual podemos acceder de forma remota. De esta forma, siempre vamos a poder tener acceso a todo el contenido que en él tengamos desde cualquier dispositivo, obteniendo una experiencia similar a la de usar un escritorio físico. Esto es algo especialmente beneficioso dentro de un entorno de trabajo, donde el teletrabajo ha obtenido bastante auge a lo largo de este último año.

escritorio viryuales

Así pues, con los escritorios en la nube, vamos a poder acceder a nuestras herramientas de trabajo sin necesidad de estar sentados delante del ordenador de la oficina, todo de forma remota desde cualquier lugar y con cualquier ordenador. Desde ahí, también dispondremos de acceso al almacenamiento, las aplicaciones, procesos, etc, obteniendo una experiencia similar a la que tendríamos sentados delante de un ordenador físico.

Beneficios de usar estos escritorios

Cuando hablamos de las ventajas de usar escritorios en la nube, la principal pasa por ser altamente seguros y aislados, pues todas las aplicaciones se encuentran instaladas en un servidor remoto o en una nube, no desde el ordenador físico en el que trabajamos. De esta forma se reducen cualquier riesgo asociado con virus, malware, robo de datos o averías de nuestro PC. No hay riesgos pérdidas de datos puesto que todo se administra desde una única consola central.

Igualmente obtenemos otras series de ventajas como evitar las versiones y parches del sistema operativo. También nos evitamos tener que estar pendiente del hardware de nuestro ordenador, sufriendo problemas de compatibilidades con programas, así realizar todas las tareas desde cualquier dispositivo y lugar. Además, de cara al medio ambiente, los servidores y escritorios virtualizados alojados son capaces de ofrecer una mayor eficiencia energética, consiguiendo un ahorro energético muy superior al uso constante de ordenadores en la oficina.

Sin embargo, no todo es positivo en los escritorios en la nube. Como suele suceder con todo, también cuentan con algunas desventajas que convienen ser tenidas en cuenta. La principal pega la encontramos en que el sistema encargado de soportar la virtualización debe ser muy potente, pues va a necesitar de recursos suficientes para su ejecución. Por ello tanto el procesador, el disco o la RAM, entre otros apartados deben estar a la altura sino queremos que la experiencia de uso se vea ciertamente mermada.

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