Siempre que instalamos un programa en un sistema operativo, da igual que sea Windows, macOS o Linux, este suele copiar muchos de sus archivos en su directorio de instalación. Sin embargo, también suele crear otros archivos (de configuración, de licencia, caché, temporales, etc) en otros directorios. Hasta aquí, todo normal. Sin embargo, al desinstalar los programas, casi nunca se borran estos archivos residuales, los cuales se van acumulando en el ordenador, ocupando cada vez más espacio en el disco y haciendo que todo vaya cada vez más lento. Por ello, borrar los archivos basura al desinstalar un programa es una tarea de mantenimiento esencial que todos debemos realizar.