Inicio Rápido de Windows 10: cómo activarlo y ventajas e inconvenientes de esta función

El Inicio Rápido es una característica que llegó a los usuarios con Windows 10 mediante la cual, cuando apagamos nuestro ordenador, este se enciende más rápido al dejar una copia del kernel y otros elementos básicos en el disco duro, como una especie de hibernación solo del sistema operativo en lugar de la hibernación clásica en la que se almacena toda la RAM.

El inicio rápido de Windows 10 viene activado por defecto en la mayoría de las nuevas instalaciones de Windows 10, tanto en portátiles como en ordenadores de sobremesa, aunque no siempre funciona correctamente, y es que muchas veces, aunque esté activado, en realidad no está funcionando correctamente.

En este artículo os vamos a explicar cómo funciona, cómo activarlo o desactivarlo y las principales ventajas e inconvenientes de esta característica de Windows.

Cómo funciona el Inicio Rápido, o Fast Boot, de Windows 10

Normalmente, cuando apagamos nuestro ordenador, toda la información de la memoria RAM (tanto el sistema operativo como las aplicaciones) que se almacena en ella se borra de manera que, cuando volvemos a pulsar el botón de encendido, se vuelve a cargar todo desde cero, desde la BIOS hasta el Kernel de Windows y todos los drivers.

Con el Inicio Rápido de Windows 10, cuando apagamos el ordenador, el sistema operativo cierra todas las aplicaciones y todos los procesos que se están ejecutando, y cierra nuestra sesión. Sin embargo, en vez de desechar toda la información de la RAM, Windows manda un mensaje a los controladores de que va a entrar en hibernación, copiando parte del Kernel y los drivers al disco duro.

Reinicio Windows 10

Cuando volvemos a encender el ordenador, en vez de cargar todo el sistema operativo desde cero, se carga el sistema hibernado directamente en la memoria, por lo que podremos llegar a la pantalla de inicio de sesión en menos de la mitad de tiempo que si Windows hubiera tenido que arrancar desde cero. Si usamos un disco duro normal en vez de un SSD, el tiempo puede llegar a ser hasta una décima parte del tiempo de arranque.

¿Qué diferencia hay entre Hibernar y el Inicio Rápido de Windows 10?

Lo primero que debemos tener en cuenta es que la función de hibernar nos obliga a reservar el 75% de la capacidad de nuestra memoria RAM en el disco duro. Si, por ejemplo, tenemos un ordenador con 32 GB de memoria RAM, para poder usar la función de hibernar necesitaremos un total de 24 GB reservados para esta función. Si tenemos 16 GB de RAM, entonces el fichero hiberfil.sys ocupará 12 GB en nuestro disco duro.

Cuando hibernamos el PC, estamos guardando el estado actual del equipo tal cual, es decir, el sistema operativo y todas las aplicaciones abiertas y los datos que hay en la memoria. Así, cuando volvemos a encender el ordenador, se carga toda esta información tal cual en la memoria y tendremos el equipo justo tal cual estaba en el momento de la hibernación.

Apagar Reiniciar Suspender Hibernar Windows 10

El Inicio Rápido de Windows 10 es una mezcla entre un apagado completo y la hibernación. Cuando elegimos la opción «Apagar» con esta función activada, Windows cierra todas las aplicaciones que tenemos abiertas, elimina toda la información cargada en la RAM y cierra sesión en nuestro PC.

Sin embargo, en vez de eliminar el sistema operativo, su Kernel y sus drivers de la memoria, estos se guardan en el disco duro de manera que, al encender el ordenador, no se tenga que cargar todo esto de cero, sino que ya tengamos un Windows casi como recién encendido listo para funcionar.

Cómo activar (o desactivar) el Inicio Rápido de Windows 10

Si hemos instalado Windows 10 desde cero, lo más seguro es que tengamos esta característica activada. Sin embargo, si hemos actualizado desde Windows 7 o Windows 8.1, es probable que, por motivos de compatibilidad, se haya dejado desactivada.

Sea como sea, desde la propia configuración de energía de Windows 10 podemos activar o desactivar esta característica muy fácilmente con un par de clics; no hace falta cambiar nada en el registro de Windows ni realizar complicadas configuraciones.

Para ello, simplemente debemos abrir el Panel de Control de nuestro Windows 10 y desplazarnos hasta el apartado «Hardware y sonido > Opciones de energía». Aquí pulsaremos sobre «Elegir el comportamiento de los botones de Inicio/Apagado«.

Opciones de energía Windows 10

Podemos ver un nuevo menú de configuración de Windows donde, como su nombre indica, podremos configurar las opciones de inicio y apagado de Windows. En la parte inferior de la ventana podremos ver un apartado llamado «Configuración de apagado» (que debemos activar desde el botón para habilitar los permisos de administrador) donde veremos varias opciones.

La que nos interesa a nosotros es la de «Activar inicio rápido».

Habilitar Inicio Rápido Windows 10

Si marcamos esta casilla, tendremos el inicio rápido habilitado en Windows. Si no queremos usar esta función, bastará con deshabilitar esta casilla y guardar los cambios, nada más.

Ventajas e inconvenientes del Inicio Rápido, Fast Boot, en Windows 10

Sin duda, la principal ventaja del Inicio Rápido de Windows 10 es que nuestro sistema operativo inicia mucho más rápido, como su nombre indica. Aunque el tiempo de inicio de nuestro ordenador depende directamente del hardware, sobre todo de si usamos un disco duro, un SSD o un NVMe, partiendo de una media de 30 segundos en realizar un arranque limpio, con el Inicio Rápido de Windows 10 nuestro ordenador puede encender, después de un apagado, en tan solo 15 segundos, e incluso en menos.

Otra ventaja importante del Fast Boot de Windows 10 es que no requiere tanto espacio reservado como la función de Hibernar, aunque cuando arranque Windows tendremos que cargar las aplicaciones desde cero en lugar de estar ya abiertas.

Sin embargo, no todo es bueno, y es que esta función tiene una serie de inconvenientes que, según para lo que utilicemos el ordenador, pueden llegar a ser bastante molestos. El primero de estos inconvenientes es que esta función toma el control absoluto sobre el disco duro a la hora de apagar el equipo. Esto significa que no vamos a poder acceder a nuestro disco duro desde otros sistemas operativos (como Linux) ni usar las funciones de Dual-Boot, y en ocasiones ni siquiera a la BIOS/UEFI del ordenador.

Además, el Inicio Rápido suele dar problemas con las herramientas de cifrado de discos, como BitLocker.

Aspectos a tener en cuenta al usar el Inicio Rápido de Windows 10

Cuando apagamos y encendemos el ordenador con esta función activada, debemos tener en cuenta que no estamos haciendo apagados e inicios limpios, sino que estamos cargando una instancia de Windows que, con el tiempo, puede ir deteriorándose, por lo que cada vez la probabilidad de tener problemas va a ser mayor.

Por ello, si usamos la función de Inicio Rápido de Windows 10 es recomendable realizar de vez en cuando un reinicio completo del ordenador. Normalmente esto no suele ser un problema, ya que cada vez que se instalan actualizaciones de Windows se realiza un reinicio completo del sistema, pero debemos tenerlo en cuenta.

Igualmente, cuando instalamos nuevos programas, o realizamos grandes cambios en Windows, es recomendable reiniciar el ordenador en vez de apagarlo y volverlo a encender para que todos estos cambios asienten correctamente.

Por último, indicar que si usamos el Inicio Rápido, pero no tenemos pensado usar la función de hibernación, podemos reducir el tamaño de este fichero a algo más de 6 GB simplemente ejecutando el siguiente comando:

  • powercfg /h /type reduced

Reducir tamaño hiberfil

Una reducción importante respecto a lo que ocupa el fichero de hibernación completo de Windows, varios gigas que agradeceremos sobre todo si tenemos unidades SSD o NVMe en nuestro ordenador.