Los actores maliciosos en estos momentos son plenamente conscientes de que los usuarios cada vez tienen mayor experiencia para evitar sus fraudes y ataques. De ahí que se vean en la obligación de utilizar técnicas cada vez más avanzadas y complejas para engañarnos.
Uno de los tipos de ataque más habituales en todo el mundo son aquellos que se llevan a cabo a través del correo electrónico. En concreto, nos referimos a esos casos en los que recibimos un supuesto email de una fuente fiable, cuando en realidad es un ataque en toda regla. Hay que tener en consideración que estas técnicas conocidas como phishing cada vez son más complejas y enrevesadas para que caigamos en la trampa y nos convirtamos en víctimas.
En la mayoría de las ocasiones, ya no vale con utilizar una dirección de correo similar para engañar al usuario, ya que la supuesta víctima cada vez está más atenta a estos fraudes.
Así nos engañan los atacantes a través de un correo electrónico
Por tanto, lo que hoy día llevan a cabo los atacantes para robar nuestras cuentas de plataformas online, datos personales e incluso dinero del banco, es ir un paso más allá. Hay que tener en consideración que cuando enviamos un mail, este no va directamente desde el emisor hasta el receptor, sino que pasa por un servidor intermedio que hace las correspondientes comprobaciones para verificar su fiabilidad.
Para tener éxito, los atacantes lo que hacen hoy día es disponer de sus propios servidores de correo para que los mensajes pasen por estos sin que salten las alarmas. Esto significa que recibimos mensajes que en apariencia llegan de fuentes fiables si comprobamos la dirección del remitente como tal. Por tanto, para asegurarnos de que ese correo es fiable, si tan solo comprobamos la dirección que aparece en el encabezado, posiblemente caigamos en la trampa.
De hecho, los actuales servicios de correo utilizan tres protocolos para autenticar los mensajes antes de que lleguen a nuestra bandeja de entrada.
- SPF verifica que el servidor que envía el correo tiene permiso para hacerlo en nombre del dominio del remitente.
- DKIM añade una firma digital al correo para garantizar que su contenido no ha sido alterado.
- DMARC unifica los comentados SPF y DKIM e indica al servidor del receptor qué hacer si un correo no supera estas verificaciones de seguridad.
A partir de ahí, los actores maliciosos incluyen enlaces o archivos que contienen malware para lograr sus objetivos y robarnos de un modo u otro. Como os contamos antes, esta es una de las maneras más extendidas en estos instantes para convertirnos en víctimas, pero al mismo tiempo es algo que podemos evitar en cuestión de segundos.
Cómo comprobar la fiabilidad de un email en segundos
En caso de dudas, lo mejor que podemos hacer es ponernos en contacto con el remitente por otra vía, por ejemplo la telefónica, para asegurarnos de que ha sido el mismo el que nos ha enviado el mensaje. Pero si no tenemos esa posibilidad, también podemos llevar a cabo nosotros mismos una comprobación de manera rápida y sencilla.
| Método de Verificación | Qué Comprueba | Nivel de Dificultad | Fiabilidad | Recomendado para |
|---|---|---|---|---|
| Revisión Visual del Remitente | Coincidencia entre el nombre mostrado y el dominio en el campo Enviado por. | Muy Baja | Media-Baja | Usuarios principiantes (primera barrera). |
| Análisis de Cabeceras (Headers) | La ruta completa del servidor, la IP de origen y los resultados de autenticación SPF/DKIM. | Alta | Muy Alta | Usuarios avanzados o para investigaciones. |
| Confianza en Filtros (SPF/DKIM) | Autenticación técnica automática realizada por tu proveedor de correo. | Automática | Alta | Todos los usuarios (protección por defecto). |
Lo primero que hacemos llegado el caso es abrir el correo como tal a través de la versión web que nos suelen ofrecer este tipo de servicios, por ejemplo Gmail de Google. Una vez lo tenemos en pantalla, nos fijamos en la parte superior perteneciente al encabezado y normalmente vamos a ver un enlace que reza Para mí, donde pinchamos.
Así, en el caso de que sea fiable y provenga realmente del remitente que aparece en primer lugar, debemos echar un vistazo al campo que reza Enviado por en la parte inferior de esta ventana. Si ambas direcciones coinciden, el correo es el real. Por el contrario, en el caso de que la dirección del campo principal sea diferente, nos encontramos ante una potencial estafa. Esto significa que no deberíamos pinchar en enlaces ni proporcionar información de ningún tipo a través de este mensaje de correo.
