Debido a la enorme cantidad de alternativas entre las que elegir, cada vez es más habitual que los usuarios se decanten por migrar de un navegador web a otro. De un tiempo a esta parte, uno de los movimientos más habituales es abandonar Google Chrome y decantarse por Mozilla Firefox, Edge de Microsoft o cualquier otra propuesta de este tipo.
Tanto es así que los propios desarrolladores de estos proyectos cada vez más importantes, intentan facilitarnos el paso de un navegador a otro, lo máximo posible. Pero al margen de las funciones y herramientas que ponen a nuestra disposición en este sentido, nosotros también debemos tomar ciertas precauciones y dar el paso con cuidado.
Y es que debemos tener en consideración que muchas veces nos encontramos ante la situación de que llevamos varios años utilizando el programa de Google y no queremos perder todo lo almacenado aquí. Es importante intentar transferir la mayor cantidad de información posible de una aplicación a otra para que la migración sea cómoda y sin sobresaltos.
De ahí precisamente que en estas mismas líneas os vamos a mostrar una serie de pasos previos que debéis seguir para simplificar el proceso de migración. Así podréis dejar de lado el navegador que utilizáis actualmente, sea cual sea, y empezar a usar una elección que consideremos más potente o que se adapte mejor a nuestras necesidades actuales.
Qué hacer para no perder nada al cambiar de navegador de Internet
En concreto, os vamos a dar una serie de pautas que deberíais seguir en la mayoría de los casos para migrar de navegador sin perder ningún dato ni llevarnos disgustos. Estos pasos que os vamos a mencionar los podremos adaptar a las necesidades de cada caso, aunque deberíamos echar un vistazo a todos ellos, por si acaso.
- Hacer un recuento de los datos que usamos en el navegador de origen. Aquí entran en juego elementos de la importancia de los marcadores o favoritos, contraseñas, historial de navegación o extensiones instaladas.
- Sincronizar todo ello en el navegador actual. Si el navegador de origen tiene una cuenta propia de Google, Microsoft, Mozilla, etc., es recomendable activar la sincronización de datos para asegurarnos de que toda esa información esté actualizada antes de exportarla.
- Exportar los marcadores. La mayoría de los navegadores web nos permiten exportar estos componentes como un archivo HTML. Más adelante ya tendremos la posibilidad de importar ese archivo en el nuevo navegador al que vamos a pasar.
- Revisar las contraseñas. Aquí tenemos varias opciones, o bien importarlas directamente al nuevo navegador si es compatible, o exportarlas a un archivo CSV para importarlo posteriormente en el programa de destino. Igualmente podemos aprovechar las ventajas de un gestor de contraseñas externo, ya que funciona con cualquier navegador.
- Echa un vistazo a las extensiones. Debemos saber que no todos estos pequeños elementos de software existen en todos los navegadores. Os recomendamos hacer una lista de las imprescindibles y verificar si tienen versión compatible o una alternativa parecida.
- Importar el resto de datos al nuevo navegador. Casi todos estos programas de este tipo cuentan con un asistente para importar datos como los marcadores, las contraseñas, el historial o las cookies.
- Configura la privacidad y seguridad del nuevo programa. En este caso nos referimos, antes de empezar a usar el nuevo navegador, a configurar aspectos como el motor de búsqueda predeterminado, la protección contra el rastreo o el bloqueo de cookies de terceros. También debemos revisar los permisos de la cámara, el micrófono y la ubicación.
- Prueba el nuevo navegador durante unos días. Antes de eliminar del PC el navegador antiguo, sea Chrome o cualquier otro, os recomendamos probar el nuevo durante un tiempo. Así verificamos que todo funciona correctamente y que no hemos olvidado ningún dato importante.
