Linux es más rápido que Windows 11, aunque tiene trampa

¿Es realmente más rápido Linux que Windows? Esta es la pregunta que todo usuario de PC se hace alguna vez, y que tiene enfrentadas constantemente a las comunidades tanto de Linux como del sistema de Microsoft. Cada sistema es diferente, y gestiona los recursos del ordenador a su modo. Además, los drivers tienen también mucho que ver a la hora de conseguir un rendimiento mejor o peor del sistema.

Los nuevos tests de rendimiento de Phoronix han enfrentado a Windows 11 Pro con las últimas versiones de las principales distros Linux, ambos usando los nuevos procesadores Alder Lake de Intel. No es la primera vez que se realiza este test, ya que con la llegada de los procesadores ya se pusieron a prueba ambos sistemas operativos, superando por creces Windows 11 a Linux por la falta de parches de optimización en el Kernel. Ahora que la última versión del núcleo ha incluido parches y controladores para la nueva gama de procesadores de Intel, las pruebas se han vuelto a llevar a cabo.

Y, aunque muchos pueden pensar al ver los resultados que Linux ha superado a Windows 11 y funciona mucho mejor, si analizamos detenidamente los resultados podemos ver que hay trampa en dicha afirmación.

Windows 11 vs Linux, ¿quién gana?

Para las pruebas, Phoronix ha decidido usar un Windows 11 Pro, por la parte de Microsoft, y tres sistemas Linux diferentes: Ubuntu 22.04, Ubuntu 22.04 con el Kernel 5.18, y Clear Linux 36580, no teniendo mucho sentido este último puesto que no es, ni siquiera, una de las 70 distros más usadas en todo el mundo.

Es cierto que Windows parece cojear un poco cuando hablamos de codificación en WebP, o a la hora de trabajar con OpenJDK, pero en el resto de las pruebas ha obtenido resultados bastante mejores que los de Linux. No ha habido un solo tests en el que Linux haya superado a Windows en todas las pruebas, ya que, de una forma u otra, el sistema de Microsoft ha conseguido colocarse por encima de Linux, ya sea en las pruebas de compresión, de codificación, de aceleración de CPU o pruebas de partículas, entre otras.

Haciendo la media de todas las pruebas, Ubuntu 22.04 obtiene un 4% de mejor rendimiento que Windows 11, mientras que Clear Linux lo supera en un 8%. Pero, como decimos, no se puede afirmar de ninguna forma que Linux sea mejor y más rápido que Windows, cuando no ha sido capaz de superarle en todas las pruebas en ningún solo test.

Resultados extraños

Además de lo anterior, también nos ha llamado la atención que, en algunas de las pruebas, como las de ParaView, Windows 11 ha quedado en último lugar en los tres primeros benchmarks, pero acabó primero, y con bastante diferencia, en la última. Que, además, era la más exigente. O lo mismo se puede observar, por ejemplo, en las pruebas de rendimiento de OSPRay.

Además, es curioso ver cómo Ubuntu 22.04 sin el parche 5.18 es capaz de superar a esta misma distro con el parche que, en teoría, mejora la compatibilidad y el rendimiento con este tipo de CPUs.