Los discos más utilizados actualmente, los SSD NVMe, son muy rápidos. Increíblemente rápidos. Cada euro que hemos desembolsado por ellos nos prometen velocidades de lectura de hasta 7.000 MB/s. Por lo que su potencia es perfecta para nuestros sistemas de Windows. Pero hay un problema, y es que Windows los está controlando con un software de hace 18 años…
El control que Microsoft utiliza para los NVMe se llama «disk.sys», y su fecha de lanzamiento data del año 2006. Es decir, cuando los iPhones ni existían, y los SSD parecían un elemento de ciencia ficción.
Sin embargo, este panorama ha cambiado en el momento en que Microsoft lanzó Windows 11 25H2. Con esta actualización del sistema, llegó un controlador nuevo llamado «nvmedisk.sys«. Y las pruebas independientes demuestran que, con su uso, es notablemente más rápido utilizar nuestros discos. Pero tenemos el problema de que no se instala solo. Hemos de activarlo manualmente desde el propio Registro de Windows.
Pero no hemos de tomar este proceso a la ligera. Si nuestro SSD no es compatible, podríamos quedarnos sin arrancar Windows. Por eso vamos a explicar qué es esto, su importancia y cómo hacerlo de manera segura paso a paso.
Microsoft y el nuevo driver para discos SSD
Microsoft lleva reconociendo mediante software el sistema NVMe desde Windows 8.1. Pero que lo haya hecho desde tan pronto, no significa que lo haya hecho bien. El controlador «disk.sys» trata los SSD NVMe como si fueran discos SCSI. Es decir, dispositivos que se crearon en los años noventa. Es decir, sería como intentar conducir un BYD con las instrucciones de un Seat 600. Es cierto que funciona, pero estamos dejando sobre la mesa una enorme cantidad de rendimiento que cae en saco roto.
La velocidad de un NVMe real depende de que un controlador entienda su protocolo de funcionamiento completamente. En caso de que eso no ocurra, el SSD no puede funcionar a plena potencia. Aun así, Microsoft nunca ha priorizado este driver porque los discos ya iban «bastante rápido» de todas formas. Pero la generalización de estos dispositivos ha provocado que la diferencia entre la velocidad teórica y la real comience a notarse cada vez más.
Qué cambia con «nvmedisk.sys»
Este nuevo controlador está diseñado especialmente para los discos NVMe y entiende plenamente el protocolo. Las pruebas muestran mejoras en velocidades secuenciales y aleatorias. Precisamente las métricas que importan cuando abrimos un proyecto en Photoshop o cargamos un videojuego desde un SSD.
Pero aquí es donde viene el problema: no todos los SSD son compatibles. Si tu unidad no contempla este nuevo controlador, puedes hacer romper el arranque de Windows y quedarte con un sistema inutilizable. Precisamente por eso, Microsoft no lo ha activado por defecto.
Cómo llevar a cabo el proceso y riesgos
En primer lugar, debes tener muy en cuenta que para cambiar este apartado, hemos de tocar el Registro de Windows. El Registro es donde el sistema operativo guarda su configuración más importante. Un error aquí supone encontramos con un pantallazo azul de la muerte.
Por lo tanto, antes de nada haz una copia de seguridad de tu sistema. A modo de punto de restauración o como una imagen de disco en una unidad externa. En caso de que algo salga mal, podrás restaurar todo el sistema sin perder los datos. Ten en cuenta que algunos usuarios han reportado que después del cambio sus SSD no arrancan. Así que es una seria precaución.
Abre el Editor del Registro escribiendo «regedit» en el cuadro de texto de la barra de tareas. A continuación, navega hasta esta ruta:
HKEY_LOCAL_MACHINE/SYSTEM/CurrentControlSet/Services/nvmedis
En su interior, tienes que crear o editar, según el caso, 3 valores DWORD:
- Start: cambia el valor a 0 (inicia el servicio automáticamente)
- Type: establécelo en 1 (afecta al servicio kernel)
- ErrorControl: ponlo en 1
Para más seguridad, puedes desactivar «disk.sys» para que no entre en conflicto. En ese caso ve a «HKEY_LOCAL_MACHINE/SYSTEM/CurrentControlSet/Services/disk». Una vez dentro, solo tendrás que cambiar el valor Start a 4 para deshabilitarlo.
Reinicia tu PC tras dichos cambios, y Windows debería arrancar con el nuevo controlador. Si todo va bien, notarás la diferencia en las velocidades de escritura y lectura. Y en caso de que algo salga mal (no todos los SSD son compatibles), usa tu copia de seguridad.
