¿Por qué Windows puede tardar tanto en arrancar?

Para comenzar a utilizar cualquier ordenador, todos cuentan con un proceso en común que va desde que pulsamos el botón de encendido hasta que aparece el escritorio de Windows. Pese a que el proceso es el mismo en todos los ordenadores, el tiempo que tarda en completarse difiere en cada uno. Si nuestro PC tarda una eternidad en arrancar no debemos extrañarnos ya que es un problema bastante común.

Algunos ordenadores arrancan en 20 segundos y otros en cambio necesitan minutos hasta completar todo el proceso de arranque. Unos números bastante dispares que pueden provocar la desesperación de muchos usuarios, que ven como su ordenador sufre más de lo deseado en ponerse en marcha.

Motivos que ralentizan el arranque del PC

Que nuestro ordenador tarde mucho en arrancar no es algo casual y puede darse por diferentes motivos, algunos de ellos relacionados con el hardware de este. Contra más potente sea el ordenador más rápido debe arrancar. Esto es algo que ayuda principalmente la presencia de un disco SSD en lugar de un HDD convencional, ya que nos permitirá poder arrancar en cuestión de pocos segundos.

Otro factor que influye en gran medida es la cantidad de archivos almacenados. A medida que llenamos el disco duro de archivos y programas más le costará al sistema iniciar sesión. Además, programas cargan las librerías y servicios al inicio del sistema lo cual repercute en una ralentización notable de la velocidad de arranque.

Administrador de discos de Windows 10

Otros motivos que tienen que ver con la ralentización al arrancar el sistema, sobre todo después de una actualización, puede ser debido a que algunos archivos importantes se hayan corrompidos. La presencia de un virus puede ser otro de los motivos por lo que al ordenador le cueste arrancar más de lo deseado, así como por problemas relacionados con la fragmentación del disco duro.

Todos o algunos de estos factores pueden conseguir que lo pudiera ser un arranque rápido de nuestro ordenador se convierta en una tortura interminable.

Consejos para mejorar el arranque

Si queremos conseguir que nuestro PC se inicie lo más rápido posible, quizás debamos de dedicarle un tiempo a saber qué le pasa a intentar ponerle solución. Si el disco duro lo tenemos lleno o bastante ocupado, debemos plantear hacer una limpieza de todo aquello que no necesitemos. También debemos revisar todos los programas arrancan la misma vez que Windows y prescindir de ello en caso de que no nos haga falta. En caso de que tengamos un disco duro tradicional no estaría de más hacer una desfragmentación de este, y en la medida de nuestras posibilidades, intentar cambiarlo por un disco SSD, notaremos la diferencia.

Tampoco debemos pasar por alto la posibilidad de realizar un escaneo con nuestro antivirus, por si se nos ha colado algún “bichito” indeseado o ejecutar el comando SFC, para que se encargue de verificar y reparar aquellos archivos del sistema que faltan o se encuentren dañados y que puedan estar afectando negativamente al inicio del sistema.

Aunque nos pueda parecer que no podemos hacer nada por evitar la ralentización de Windows al iniciarse lo cierto es que está en nuestra mano hacer todo lo posible por ganar algunos segundos al reloj y evitar frustrarnos cada vez que pulsamos el botón de encendido del PC.