Chrome carga con la fama de devorar memoria RAM, y no le falta razón: basta abrir el Administrador de tareas para verlo en lo alto de la lista de procesos. Pero el navegador no es, ni de lejos, el único culpable. Otras aplicaciones que dejáis abiertas en Windows consumen tanta memoria, o más, sin que os deis cuenta.
El propio Administrador de tareas suele señalar al navegador como el proceso más pesado, y esa imagen empuja a cerrar pestañas para ganar fluidez. Sin embargo, al mirar la lista completa, varias herramientas de uso diario ejecutan motores web enteros en segundo plano. El problema no está solo en cómo navegamos, sino en cómo están construidas muchas de las aplicaciones que usamos cada día.
MSN Weather: consultar el tiempo os puede costar 1 GB de RAM
Empezamos por la aplicación que más sorprende, porque nadie sospecha de un simple icono del tiempo en la barra de tareas. MSN Weather viene instalada de serie en todos los equipos con Windows y, a pesar de su aspecto inofensivo, puede llegar a ocupar hasta 1 GB de RAM solo por consultar el pronóstico.
El motivo está en su arquitectura interna: la app del tiempo corre sobre un motor Chromium, así que cada pestaña y cada acción abre un proceso nuevo, igual que ocurriría dentro de un navegador. Además, rara vez necesitamos esta herramienta abierta todo el día: consultamos el tiempo, la cerramos y seguimos con lo nuestro. Sustituirla por una búsqueda rápida o por un widget nativo del sistema libera esa memoria sin perder la información que buscábamos.
Discord y Slack cargan con el peso de Electron
Discord está construido sobre Electron, lo que significa que arranca una instancia completa de Chromium solo para mostrar la lista de servidores y canales de texto. En cuanto entran en juego las llamadas de voz, el vídeo o compartir pantalla, el consumo sube con rapidez.
No es raro ver a Discord ocupando entre 500 MB y 1 GB de RAM en segundo plano. Si estáis jugando con la app abierta, cada megabyte que retiene es memoria que vuestro juego deja de tener disponible. La versión web evita en parte este problema, porque no sigue corriendo en segundo plano como la app de escritorio.
Slack arrastra el mismo lastre por compartir esa base de Electron: mostrar un listado de canales y mensajes directos implica cargar un navegador completo, y con varios espacios de trabajo abiertos la memoria se acumula rápido, entre 500 y 800 MB de RAM incluso sin usarla de forma activa. Revocar sus permisos en segundo plano, o cambiar a la versión web aunque la gestión de notificaciones sea menos integrada y tengáis que apoyaros más en el móvil, ayuda a aliviar esa carga.
WhatsApp ya no es la app ligera que fue
La versión de escritorio de WhatsApp para Windows resultaba ligera hace unos años, pero esa etapa quedó atrás. La app actual funciona como un contenedor WebView2, la tecnología de Microsoft que inserta un motor Chromium dentro de programas de Windows, y carga la versión web de WhatsApp dentro de ese entorno. Solo por permanecer abierta en reposo, sin ninguna conversación activa, puede consumir unos 300 MB de RAM.
El gasto sube todavía más en uso activo, superando fácilmente el 1 GB cuando hay conversaciones abiertas o llamadas de voz y vídeo en marcha. Antes, la app de escritorio se limitaba a sincronizar mensajes sin mayor complicación; ahora, al depender de este contenedor, hereda buena parte del apetito de memoria propio de los navegadores modernos. La buena noticia es que ya no hace falta instalar la app de escritorio: Meta añadió las llamadas de voz y vídeo también a la versión web, así que cambiar de una a otra deja de ser un paso atrás.
Por qué Electron multiplica el consumo de RAM en Windows
Detrás de este patrón que se repite en tantas aplicaciones está Electron, el framework que eligen la mayoría de desarrolladores porque permite compilar un mismo código para Windows, macOS y Linux con pocos ajustes. Esa comodidad para quien programa se traduce en un coste real para el hardware de quien usa el programa después.
Cada app basada en Electron incluye su propia copia de Chromium y de Node.js para funcionar. En lugar de un navegador que reparte recursos entre varias pestañas, el sistema termina con varios mininavegadores cargados en memoria a la vez, uno por cada programa abierto. Windows tampoco ayuda demasiado, porque deja que casi cualquier aplicación instalada siga corriendo de fondo salvo que vosotros mismos lo impidáis. Revisar la pestaña de aplicaciones de inicio en el Administrador de tareas y desactivar las que no necesitéis es un primer paso sencillo para recuperar memoria.
