Cuando hablamos del Kernel en una distribución Linux estamos hablando de la parte más importante: el núcleo del sistema, el propio Linux sobre el que se construye la distro. Cada pocos meses, los responsables del desarrollo de este núcleo lanzan nuevas versiones que, generalmente, traen mejoras de rendimiento, compatibilidad, soporte para nuevo hardware y, por supuesto, correcciones de seguridad. El problema es que la mayoría de las distros Linux no ponen fácil el hecho de actualizar el núcleo.
Cuando hablamos de soporte de Linux podemos destacar, principalmente, dos tipos: las de «soporte estándar», es decir, que suelen tener soporte y recibir actualizaciones menores a lo largo de su ciclo de vida, y las «rolling release», que reciben siempre las últimas versiones de todos los paquetes, incluido el núcleo. Por eso, a nivel personal, me gustan los sistemas como Arch Linux, Gentoo o Debian testing, porque me permiten estar siempre a la última sin tener que preocuparme de descargar, instalar ni configurar nada.
Pero soy consciente de que estos no son sistemas para todo el mundo, y la mayoría de la gente utiliza Ubuntu, Mint o sistemas Linux con soporte estándar. Y si este es tu caso, te voy a explicar paso a paso cómo puedes instalar la última versión del núcleo, lanzada a primeros de diciembre de 2025, con el menor riesgo posible.
Instalar el nuevo Kernel a mano: ventajas y problemas
La mayoría de los cambios que trae esta versión respecto a las anteriores no son muy grandes, y seguro que a la mayoría de los usuarios no les merece la pena realizar el proceso de actualización y correr los (pocos) riesgos que supone el proceso. No obstante, si nos animamos a hacerlo, las ventajas de tener el último núcleo, como este Linux Kernel 6.18 LTS, sí que pueden ser interesantes por varios motivos:
- Mejor soporte de hardware y rendimiento en equipos recientes. Al actualizar los controladores, y traer nuevos drivers, se mejora notablemente el rendimiento y la compatibilidad del hardware.
- Acceso a nuevas funcionalidades del kernel antes que lleguen a las actualizaciones oficiales. Aunque tarde o temprano todos vamos a recibir los cambios, si instalamos esta versión podremos aprovecharnos de las mejoras sin tener que esperar a la próxima actualización completa de la distro.
- Mayor estabilidad y soporte. Al ser una versión LTS, el soporte es mucho más largo que el de las versiones normales. Y también suelen ser versiones que ofrecen una mayor estabilidad.
- Seguridad personalizada. Tendremos la posibilidad de desactivar ciertos componentes del sistema operativo, potencialmente vulnerables. Al mismo tiempo podremos habilitar opciones avanzadas para así mejorar la seguridad y fiabilidad de la propia distro Linux.
- Aprendizaje más profundo del software. También podremos entender de un modo más profundo y avanzado cómo funciona Linux a bajo nivel.
Eso sí, es importante tener en cuenta que estos kernels que instalamos a mano no están soportados oficialmente por Ubuntu ni por otras desarrolladoras de distros; si tenemos problemas, sus soportes oficiales no los cubrirán.
Actualizar el Kernel de Linux con Mainline
Mainline Kernels es una herramienta que se conecta a un repositorio no oficial desde el que podemos descargar e instalar versiones del kernel Linux «puras», es decir, tal y como las publica Linus Torvalds en sus repositorios, sin los parches ni las modificaciones que añaden las distribuciones como Ubuntu o Mint. En otras palabras: esta herramienta nos permite instalar y usar la última versión del kernel (o una versión concreta) en distros que, normalmente, usan kernels más antiguos y personalizados.
Para instalar Mainline Kernels, lo que debemos hacer es ejecutar estos tres comandos en una ventana de terminal:
- sudo add-apt-repository ppa:cappelikan/ppa
- sudo apt update && sudo apt full-upgrade
- sudo apt install -y mainline
Una vez instalada la aplicación, lo que tenemos que hacer es abrir la app desde el lanzador de aplicaciones de nuestro sistema (por ejemplo, el cajón de GNOME). Una vez abierta, la app actualizará la lista de núcleos disponibles en su repositorio, y cuando veamos todas las versiones tendremos que seleccionar la versión «6.18.1».
Hacemos clic en «Instalar», y esperamos a que finalice el proceso. Ahora, al reiniciar, GRUB arrancará directamente con esta nueva versión, y podremos disfrutar de todas las mejoras y ventajas que trajo consigo.
Eso sí, a la hora de actualizar el núcleo usando esta herramienta debemos tener en cuenta dos cosas:
- Aunque la app nos avisa cuando hay nuevas versiones, los kernels de mainline no reciben actualizaciones de seguridad automáticas ni están soportados por Ubuntu. Por lo tanto, cuando haya actualizaciones menores, o de seguridad, tenemos que actualizarlos a mano.
- Puede haber incompatibilidades con ciertos controladores propietarios (por ejemplo, con drivers de GPU o módulos firmados con Secure Boot).
Volver a la versión anterior
Si tras actualizar el núcleo de Linux el sistema no arranca, o nos da muchos problemas, la solución es arrancar con la versión que usábamos antes. Una de las ventajas de las principales distros Linux es que, aunque generalmente suelen arrancar con la última versión que tenemos (ya que se configura en el propio arranque (GRUB)), los núcleos antiguos se guardan en el sistema a no ser que los borremos a mano. Por lo tanto, podemos volver a arrancar desde ellos sin mucho problema.
Para ello, tan solo tenemos que, durante el arranque, en el menú de GRUB, seleccionar el apartado «Opciones avanzadas para Ubuntu», y elegir en la lista que nos sale una versión anterior del kernel. De esta forma, nuestro sistema arrancará con dicha versión, y con todas las ventajas (y limitaciones) que eso suponga.
