Estos son los peligros y cómo evitar el fraude por medio del correo electrónico

Escrito por David Onieva
Correo electrónico

El correo electrónico, desde hace ya muchos años, se ha convertido en uno de los principales medios de comunicación, tanto a nivel empresarial como individual, en todo el mundo. A pesar de la llegada de otros sistemas como la mensajería instantánea, por ejemplo, el correo sigue siendo muy importante en términos generales.

Sin embargo y debido a su amplia cobertura, como era de esperar los ciberdelincuentes en muchas ocasiones se centran en lanzar sus ataques haciendo uso de estas vías, prácticas que con el paso del tiempo han ido aumentando paulatinamente. Es por ello que uno de los grandes temores en este sentido por parte de todo tipo de usuarios, es el conocido como fraude por correo electrónico, algo que supone un enorme riesgo tanto para las empresas, como para los usuarios particulares.

El gran problema de todo ello es que, a pesar de todos los esfuerzos que se llevan a cabo para prevenir este tipo de amenazas, no hay manera de estar 100% seguro contra las mismas, por lo que los riesgos están ahí en todo momento. Hay que tener en cuenta que hay varios métodos de fraude que nos pueden llegar vía correo electrónico, entre los que podemos encontrar la suplantación de identidad, o el phishing, entre otras formas explícitas de fraude que se aprovechan de la estructura y funcionamiento del email.

Así, muchos usuarios están siendo suplantados desde sus propias cuentas debido a que el atacante ha tenido acceso de algún modo a ella, permitiéndoles hacerse pasar por nosotros mismos o cualquier empresa para así robar información sensible. Sirva como ejemplo lo sucedido en los últimos dos años, cuando los ciberdelincuentes han explotado con éxito varias organizaciones mundiales ganando grandes cantidades de dinero.

 

Razones del éxito de los ataques por correo electrónico

Hay varios aspectos que hacen que estos sean efectivos, pero probablemente, según los expertos, las dos que más sobresalen son la falta de atención y la falta de conciencia acerca de su uso. Como sucede la mayoría de las veces, los usuarios se apresuran y abren cualquier correo sin prestar atención a ciertos detalles, todo si pararse a pensar si una solicitud de pago por correo es fraudulenta o no.

Cuando se combina esto con el hecho de que la mayoría de los usuarios tampoco conocen las amenazas de fraude por correo electrónico o lo que deberían estar buscando para identificarlas, el porcentaje de éxito de los ataques aumenta. Por tanto se recomienda primero concienciar a los usuarios, después establecer mejores prácticas seguras al abrir ciertos mensajes sensibles, y por último implementar la protección adecuada mediante software de terceros centrado en la seguridad.

Y es que mediante estos fraudes, lo que comúnmente se intenta es conseguir transferencias electrónicas rápidas, cobrar facturas falsas, o adquirir credenciales y datos bancarios de las víctimas. Sin embargo siendo conscientes de los peligros de todo ello, se puede lograr que los usuarios se lo piensen dos veces cuando se les presenta una estafa real, algo fundamental a la hora de evitarlas.

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