Los peligros de configurar un Dual-Boot con Windows y Linux

El Dual-Boot es una configuración que llama la atención de muchos usuarios. Gracias a esta configuración podemos tener instalados en nuestro ordenador dos, o más, sistemas operativos, pudiendo elegir el que queremos utilizar en el momento de arranque del equipo. Esto es muy útil para aquellos que, por ejemplo, tienen un sistema operativo seguro para trabajar, como Linux, pero luego quieren disponer de otro sistema, como Windows, para, por ejemplo, poder jugar a títulos que, en Linux, no están disponibles.

El arranque dual es muy útil en muchas ocasiones, pero utilizarlo sin cuidado también es muy peligroso. Este tipo de configuraciones, si las implementamos mal, pueden suponer desde una pérdida de datos hasta un problema para nuestra seguridad.

A continuación, vamos a explicar estos problemas.

Peligros a tener en cuenta cuando configuramos, y utilizamos, una configuración con Dual-Boot

Nuestros datos, el punto sobre el que debemos prestar más atención

El primero de los problemas a tener en cuenta es la pérdida de datos en caso de equivocarnos, desde el primer momento, al instalar nuestro segundo sistema operativo. Mientras que si elegimos la partición correcta no debería haber problema, si nos equivocamos en este punto podemos perder todos los datos del otro sistema operativo, en caso de sobrescribir la partición de este, e incluso todos los datos de otra partición de almacenamiento si elegimos instalar nuestro sistema en ella.

Otro problema a tener en cuenta es que, en ocasiones, las particiones pueden no funcionar en ambos sistemas operativos y lo más fácil es que al entrar, por ejemplo, en nuestro Linux, una partición haya quedado bloqueada por Windows, y no podremos acceder a todos sus datos. Aunque para solucionar este problema basta con reiniciar el equipo de nuevo a Windows para desbloquearlo, ya estamos perdiendo tiempo, lo cual nos lleva al siguiente punto.

Trabajar con dos sistemas operativos es, en muchas ocasiones, contraproducente

Trabajar con dos sistemas operativos a la vez puede ser muy caótico y hacer que nuestra productividad disminuya. Además de los tiempos muertos entre cambio de sistema operativo, es posible que en alguna ocasión tengamos un trabajo en nuestra carpeta personal de Linux y, al estar utilizando Windows, no podamos acceder a ella (debido a que Windows no lee particiones EXT de Linux).

Windows, en muchas ocasiones, intentará acabar con su rival

No todo son problemas con los datos o con nuestra productividad, y es que estas configuraciones también nos hacen perder espacio útil en nuestro disco duro, no solo el espacio ya reservado para instalar el propio sistema operativo, sino el espacio utilizado en Linux como intercambio, o Swap, que puede ser una partición dedicada o un fichero.

Además, es muy fácil que una actualización de Windows, especialmente las actualizaciones grandes de Windows 10, estropeen la configuración Dual-Boot sustituyendo, por ejemplo, el gestor de arranque y dejando una de las particiones olvidadas.

Por último, aunque en muchas ocasiones hemos dicho que Linux es un sistema mucho menos propenso a infectarse de malware, en realidad no es invulnerable, y utilizando una configuración de arranque dual, las probabilidades de infectar la partición Linux con software malicioso aumentan exponencialmente al poder venir este desde Windows.

¿Cómo puedo utilizar dos sistemas operativos de forma segura?

Si necesitamos que los dos sistemas operativos tengan acceso completo al hardware funcionen a pleno rendimiento, la única opción es el Dual-Boot. Sin embargo, si uno de los sistemas operativos va a ser de uso esporádica y ocasional, en lugar de un arranque dual, probablemente sea mucho mejor montar una máquina virtual con VirtualBox o VMware, que nos permita instalar nuestro sistema operativo de forma segura y, además, poder ejecutar a los dos (reduciendo los problemas de pérdida de productividad).

¿Tienes una configuración Dual-Boot en tu ordenador?