El titular no es ninguna broma. De hecho, fue un error completamente real. Si utilizabas Windows 7 y no tenías ninguna imagen de fondo de pantalla, tu PC podía tardar hasta 30 segundos más en arrancar. Un ingeniero de Microsoft ha explicado, después de tanto tiempo, este raro «bug» que afectaba al sistema si poníamos un color sólido de fondo, en vez de las típicas imágenes.
La base del problema la encontramos en el renderizado de Windows 7 con el fondo de escritorio. De hecho, era un proceso mucho más lento y no estaba tan bien optimizado cuando no había imagen de fondo. A día de hoy, este error puede parecer totalmente nimio, pero también nos muestra cómo de complejo puede ser un sistema operativo. Además, a ello hay que sumarle la importancia que puede llegar a tener todo el entorno gráfico.
El curioso bug de Windows 7
Los errores más extraños e inexplicables son los más difíciles de detectar. Y en este caso, Windows 7 es un ejemplo paradigmático de ello. De hecho, fue muy buen sistema operativo que apenas daba quebraderos de cabeza a sus usuarios… excepto cuando ponías un color sólido de fondo de pantalla. Ya fuera negro, amarillo, verde, rojo, cualquiera, el tiempo de arranque aumentaba a 30 segundos más.
De hecho, un ingeniero de la plantilla de Microsoft ha sido el que ha informado del problema, que no era más que del motor de renderizado del escritorio. Si Windows detectaba que el fondo era una imagen, utilizaba una aceleración gráfica optimizada. Pero, por contra, si el color era sólido, no lo trataba de igual manera. Este motor se desactivaba y el inicio era más lento. En otros términos: el sistema no utilizaba su capacidad gráfica de una manera tan eficiente, por lo que cargaba esta función en la CPU, y sufría un pequeño colapso al iniciar.
Todo por una elección estética
Este fallo se agravaba aún más si el equipo del usuario tenía un hardware con menos potencia. Ya de por sí, los SSD solo existían en el limbo, y los tiempos de carga eran bastante mayores. Pero si a ello le unimos este error, la espera se dilataba en exceso. Sin embargo, como es obvio, nadie había relacionado el problema de esperar en demasía con algo tan simple como un fondo de escritorio.
Por su parte, Microsoft nunca llegó a corregir del todo el fallo en Windows 7, pero hay que decir que en las siguientes versiones, 8, 10 y 11, nunca más se ha vuelto a dar el mismo error. Hoy en día, gracias a tecnologías como DirectComposition y más mejoras gráficas, cualquier detalle de este tipo está mucho mejor cuidado, pero en su día, el escenario era bien diferente.
Este descubrimiento no es más que una curiosidad más de tantas de la historia de Windows, pero también pone en valor la importancia del rendimiento gráfico de un PC y su influencia en el funcionamiento general del mismo. Gracias a esta explicación, muchos usuarios habrán entendido por qué casi dos décadas después, su Windows 7 arrancaba de manera tan lenta.
