Un servidor Jellyfin se queda sin espacio casi sin avisar, sobre todo cuando la biblioteca de películas y series no deja de crecer. Antes de plantearnos comprar un disco nuevo, cada vez más caro, podemos revisar varios puntos del propio servidor donde se acumula espacio desperdiciado sin que lo notemos. Vamos a repasar los pasos para liberar terabytes de almacenamiento sin borrar ni un solo título de la colección.
En vez de borrar contenido o comprar un disco nuevo de inmediato, vamos a limpiar archivos temporales, eliminar extras que apenas vemos y recodificar parte de su biblioteca con códecs más eficientes. Así liberamos terabytes de almacenamiento sin tocar ni una película de su catálogo, un proceso que podemos aplicar nosotros mismos siguiendo el mismo orden de pasos.
Vamos a seguir este orden paso a paso, aunque si nuestro servidor ya tiene la caché bajo control, podemos saltar directamente a la recodificación de vídeo o a montar un segundo servidor con hardware reciclado.
Qué necesitamos antes de empezar con Jellyfin
Para seguir esta guía necesitamos acceso de administrador al panel de Jellyfin, donde se gestionan las tareas de mantenimiento y los ajustes de reproducción. También nos interesa saber qué dispositivos usamos para ver contenido, porque de ellos depende qué códec de vídeo podemos elegir sin generar más trabajo del que ahorramos.
No hace falta ningún programa adicional para los dos primeros pasos, ya que la limpieza de caché y la eliminación de extras se hacen desde el propio Jellyfin o explorando las carpetas de nuestra biblioteca. Para recodificar, sin embargo, necesitaremos un programa de conversión de vídeo compatible con HEVC o AV1, y es recomendable guardar una copia de los archivos originales hasta comprobar que el resultado se reproduce bien en nuestros dispositivos habituales. Eliminar extras o copias en disco es un paso sin vuelta atrás, así que es mejor revisarlo título por título antes de borrar nada, sobre todo si compartimos la biblioteca con más gente en casa.
Vaciar la caché y las transcodificaciones
Jellyfin, igual que un navegador o un sistema operativo, va generando con el tiempo una caché de archivos temporales y carpetas de metadatos que ocupan espacio sin que nos demos cuenta. Si el servidor transcodifica mucho contenido, esos archivos de transcodificación también se acumulan en el disco semana tras semana. La función Trickplay, pensada para mostrar miniaturas al mover la barra de progreso de un vídeo, es una de las que más caché deja a su paso.
Desde el panel de administración de Jellyfin, en el apartado de tareas programadas, encontramos las opciones para vaciar tanto la caché como la carpeta de transcodificaciones sin tocar ningún archivo de la biblioteca. Burgess reconoce que esa función Trickplay le pasó factura: «Trickplay deja demasiados datos en caché para mi gusto, así que lo he desactivado. De todas formas, nunca lo uso», cuenta en su artículo. Si tampoco usamos esa función de previsualización, podemos desactivarla desde los ajustes de reproducción y despedirnos de ese consumo extra de espacio.
Eliminar extras y copias de disco
Además de la caché, podemos revisar la biblioteca en busca de contenido que ocupa espacio sin aportar demasiado valor: escenas extra, material detrás de cámaras y making-of que vemos una sola vez y después no volvemos a abrir. Burgess hizo precisamente eso con su colección antes de plantearse cualquier otra medida, y es un repaso que podemos hacer nosotros mismos carpeta por carpeta.
También eliminamos los archivos de DVD y Blu-ray de títulos que no necesitamos conservar en ese formato exacto, partiendo de la idea de que, si algún día queremos volver a verlos, siempre podemos recurrir al disco físico original.
Si la limpieza de caché y extras no basta, recodificar los archivos de vídeo es la alternativa que más espacio puede liberar de una sola vez, sobre todo en bibliotecas con muchos remuxes antiguos. Las películas y series codificadas en H.264, como buena parte de los remuxes en 1080p de hace unos años, ocupan bastante más que si las recodificamos con códecs modernos como HEVC o AV1, capaces de comprimir mejor el vídeo sin una pérdida de calidad perceptible a simple vista.
El proceso no tiene por qué ser largo ni complicado, aunque es recomendable hacerlo con cierto criterio: antes de lanzarnos a recodificar toda la biblioteca, podemos probar primero con un par de títulos y comprobar el resultado en pantalla, tanto en calidad de imagen como en tamaño final del archivo. No todos los dispositivos son capaces de decodificar AV1, así que elegir mal el códec puede acabar generando más trabajo para el servidor en lugar de ahorrarle esfuerzo.
Qué pasa si el reproductor no admite AV1 por hardware
Aquí está el matiz que marca la diferencia: si el televisor o el reproductor no decodifica AV1 por hardware, el servidor tendría que transcodificar ese vídeo en tiempo real, lo que dispararía el uso de CPU y podría volver a generar en la carpeta de caché los mismos archivos temporales que acabamos de vaciar en el primer paso. El ahorro de espacio en disco podría convertirse así en una carga de trabajo constante para el procesador del servidor.
Hay ciertos dispositivos habituales en cualquier salón que podemos tener en cuenta: el Google TV Streamer cuenta con decodificación por hardware de AV1, mientras que la NVIDIA Shield no la incluye. Antes de recodificar en masa, podemos repasar qué reproductores usamos en casa y, si alguno no es compatible, optar por HEVC para esos archivos concretos o mantenerlos en su formato original hasta renovar el equipo de salón.
Añadir un servidor extra con OpenMediaVault
Si después de limpiar la caché, quitar extras y recodificar seguimos sin espacio suficiente, aún queda una alternativa antes de comprar un disco nuevo: reaprovechar un ordenador que ya no usamos. Burgess recuperó un equipo antiguo y lo convirtió en un servidor de almacenamiento adicional para Jellyfin instalando OpenMediaVault, un sistema operativo gratuito y de código abierto pensado precisamente para montar servidores NAS caseros con el hardware que tengamos a mano.
Gracias a esta combinación de limpieza periódica y hardware reciclado, Burgess siguió ampliando su colección sin comprar un disco nuevo, al menos de momento. Con el precio del almacenamiento al alza, revisar la caché, los extras y los códecs de nuestra propia biblioteca sigue siendo el paso más barato antes de abrir la cartera, sobre todo si en casa ya guardamos algún PC o portátil sin usar.
