A pesar de los esfuerzos de las diferentes empresas que nos ofrecen sus soluciones de seguridad, estamos expuestos a todo tipo de riesgos al utilizar nuestro PC con Windows. Y es que los atacantes también evolucionan y sus códigos maliciosos cada vez son más complejos.
El problema de todo ello es que todos los días aparecen nuevos formatos de malware de diferentes tipos, que ponen en riesgo nuestros equipos y sus datos almacenados. Entre los muchos tipos de códigos maliciosos que pueden llegar a nuestro disco duro en cualquier momento, no cabe duda de que uno de los más temidos es el llamado ransomware.
Qué es el ransomware y por qué es tan temido
Lo primero que debemos tener en consideración es que el ransomware es un tipo de software malicioso que bloquea el acceso a nuestros archivos una vez que nos infecta. Es más, la infección como tal se puede hacer extensible al bloqueo de todo el sistema operativo.
Lo peor de todo esto que os contamos es que en este caso concreto los atacantes a continuación nos exigen un pago en forma de rescate de los datos, generalmente en criptomonedas. Así, al menos prometen, nos devolverán el control del equipo y todo lo almacenado.
El patrón de funcionamiento del ransomware es casi siempre el mismo. De un modo u otro llega a nuestro equipo, por ejemplo, a través de correos de phishing, descargas de contenidos o vulnerabilidades expuestas. Una vez se pone en funcionamiento, automáticamente se encarga de cifrar todos nuestros archivos o bloquea el sistema por completo, lo que no nos permite acceder a nuestros contenidos.
En ese instante nos muestra un mensaje exigiendo dinero, normalmente en forma de criptomonedas, para recuperar el acceso a todo ello. Aquí el principal problema es que, aunque paguemos por el mencionado rescate, nada nos garantiza que volvamos a retomar el control sobre nuestro equipo. De hecho, normalmente no sucede así, sino que se vuelven a repetir las peticiones para que abonemos más dinero.
Básicamente, esto quiere decir que si somos víctimas de un ataque de este tipo a través de un malware en formato ransomware, no debemos pagar el rescate solicitado. Es preferible tomar medidas de precaución previas como por ejemplo realizar copias de seguridad de todos nuestros archivos y carpetas, para almacenar ese backup en un lugar seguro. En caso de bloqueo por esta razón, no perderemos nuestros archivos personales y podremos recuperarlos sin pagar.
Activa esta función anti ransomware en Windows
De manera paralela, seguro que a muchos de vosotros os interesa saber que el propio sistema operativo de Microsoft, Windows, nos ofrece su propia función para protegernos contra este tipo de códigos maliciosos en concreto. De esta manera lo que logramos en gran medida es evitar la llegada del ransomware a nuestro ordenador, todo ello sin necesidad de instalar ningún tipo de software adicional.
Y es que el antivirus que encontramos pero instalado, Windows Defender, dispone de una herramienta específica para estas tareas que mencionamos. De ahí que os vayamos a contar cómo ponerla en funcionamiento y configurarla en cuestión de minutos.
Para ello lo primero que hacemos es abrir la aplicación de Configuración del sistema, por ejemplo, a través de la combinación de teclas Win + I. A continuación nos situamos en el apartado Privacidad y Seguridad / Seguridad de Windows / Protección contra virus y amenazas.
De este modo, en la nueva ventana que aparece en pantalla, en concreto en la parte inferior de la interfaz, nos encontramos con la sección que nos interesan estas líneas: Protección contra ransomware. Así, podremos poner la funcionalidad como tal en funcionamiento activando el correspondiente selector. Incluso tenemos la posibilidad de proteger ciertas carpetas concretas o dar permisos a una aplicación para acceder a las mismas.
