OpenAI ha empezado a desplegar los chats bloqueados en ChatGPT, pensados para esconder conversaciones concretas del historial habitual del asistente. La novedad llega a todos los planes del servicio, desde la versión gratuita hasta las cuentas empresariales, aunque guarda una limitación importante que debemos conocer antes de usarla para proteger información realmente sensible en un dispositivo compartido.
La compañía ha anunciado la función bajo el nombre de locked chats y la compara con la carpeta bloqueada de Google Photos: un espacio donde podemos mover ciertas conversaciones para que desaparezcan del historial normal, de los chats anclados y de los resultados de búsqueda dentro de la aplicación. El objetivo es evitar que otra persona que utilice nuestro móvil u ordenador llegue a ver charlas que preferimos mantener en privado.
Qué esconden los chats bloqueados de ChatGPT
Si movemos una conversación a este espacio, deja de aparecer en la lista de chats que vemos al abrir ChatGPT. Tampoco se cuela entre los chats anclados ni aparece si buscamos algo dentro del historial, así que a efectos visuales queda completamente apartada del resto de conversaciones. Esa es la diferencia frente a borrar un chat: el contenido sigue existiendo, solo que deja de estar a la vista de quien abra la aplicación.
La idea recuerda a otras carpetas privadas que ya existen en aplicaciones de fotos o de mensajería, aunque aquí se aplica directamente a las charlas con el asistente. Resulta especialmente útil en dispositivos que compartimos con otras personas, como un ordenador familiar o un móvil de empresa donde un compañero puede acceder sin permiso a lo que hemos escrito. No hace falta cerrar sesión ni cambiar de cuenta para separar lo que queremos mantener visible de lo que preferimos ocultar.
En qué planes y plataformas está disponible
OpenAI no ha dejado la función reservada a quienes pagan una suscripción. Los chats bloqueados llegan a ChatGPT Free, Go, Plus, Pro, Business, Enterprise y Edu, es decir, a prácticamente cualquier persona que utilice el asistente, tenga o no una cuenta de pago. Los siete planes cubren desde quien prueba el asistente de forma gratuita hasta las grandes cuentas corporativas y educativas.
El despliegue cubre además las tres formas principales de usar ChatGPT: la aplicación de escritorio, la versión web y las aplicaciones móviles para iOS y Android. Si tenéis la app instalada en varios dispositivos, podéis encontraros con que la opción aparece antes en uno que en otro, porque OpenAI está repartiendo la función de forma progresiva entre las cuentas. Es habitual que, dentro de un mismo plan de suscripción, unos usuarios vean ya el candado para bloquear chats y otros tengan que esperar unos días más. OpenAI no ha precisado cuánto tardará en llegar al cien por cien de las cuentas, así que lo más práctico es revisar el menú de cada conversación de vez en cuando hasta que la opción aparezca.
Por qué esta protección no sustituye al cifrado
OpenAI ha sido clara en un punto: los chats bloqueados no cuentan con cifrado de extremo a extremo. Esconder una conversación de la pantalla no es lo mismo que cifrarla, y esa diferencia marca los límites reales de la función. Es una distinción importante para quien piense usar esta carpeta privada para guardar contraseñas, datos médicos o cualquier información especialmente sensible.
Los mensajes siguen viajando y almacenándose en los servidores de la compañía igual que cualquier otro chat; lo único que cambia es que no se muestran en la interfaz del dispositivo. OpenAI tampoco ha explicado qué verificación exige el sistema para volver a mostrar una conversación bloqueada, así que esa parte del funcionamiento queda sin detallar por ahora. La función no ofrece una confidencialidad que resista una filtración de datos o una petición legal: es una barrera pensada para quien tenga acceso físico al dispositivo, no para proteger la información frente a la propia OpenAI.
De una pista en el código a una función real
La función no ha salido de la nada. En agosto se encontraron en el código de la aplicación referencias que apuntaban a que OpenAI preparaba algún tipo de carpeta privada para las conversaciones. Aquellas pistas no detallaban el nombre final ni el alcance exacto de la función, pero ya avanzaban la existencia de un espacio separado para las conversaciones sensibles.
Dos meses después, esa pista se ha convertido en una función real que ya está llegando a las cuentas de ChatGPT en los distintos planes. El despliegue arrancó hace unas horas y, al tratarse de un lanzamiento progresivo, es previsible que continúe sumando cuentas en los próximos días hasta cubrir al conjunto de usuarios de la plataforma. Si usáis ChatGPT a diario, os conviene revisar el menú de cada conversación: ahí es donde aparecerá la opción de bloquear el chat en cuanto la función llegue a vuestra cuenta.
